Rosa Llugdar escribió (nuevamente) para "El Liberal" de Santiago del Estero:En los últimos tiempos se viene realizando una campaña antimagisterial con el argumento de la calidad educativa o la “meritocracia”, pretendiendo responsabilizar a los maestros de la mediocridad de la enseñanza que se imparte, y ocultando que ello obedece a problemas estructurales de larga data, que el neoliberalismo, y en particular el régimen que imperó en nuestra provincia, no ha hecho sino agravar.
La educación es un factor vital para el desarrollo, un país que no la coloque en el centro de sus preocupaciones y le destine los recursos necesarios está condenado al atraso permanente. La educación siempre ha estado postergada, lo que pone en evidencia la incapacidad de los políticos para encaminar al país al desarrollo independiente en el marco de un Proyecto Nacional. Saben, además, que un pueblo culto es un pueblo libre.
La calidad de la educación es un logro que está unido a otros factores del desarrollo humano que el Estado tiene la obligación de atender. Sin embargo, en las últimas décadas se ha hecho exactamente lo contrario. A estas alturas es un hecho irrebatible que la aplicación del modelo neoliberal ha causado una verdadera catástrofe en la economía de los sectores populares.
El deterioro de la calidad de vida ha descendido al nivel comparable con los países que registran mayor pobreza en el planeta, como Kenya, India o Senegal. Pero, hay otros indicadores. La tasa de mortandad infantil en el país, al igual que la de mortalidad materna; el rebrote de enfermedades, como la tuberculosis; las cifras de desnutrición infantil, de anemia infantil (de niños menores de 5 años), la anemia en mujeres en edad fértil nos revelan esta cruda realidad. Por no hablar del empleo, que se ha convertido en el principal problema que preocupa a los gobiernos.
En los últimos meses el desempleo abierto, sumado al encubierto y al subempleo nos muestra que el crecimiento macroeconómico del que se complace el gobierno no ha traído ningún beneficio al pueblo trabajador, sino todo lo contrario: la brecha entre ricos y pobres se ha hecho mucho más profunda. Otra característica perversa del modelo neoliberal es la reducción del gasto público destinado a cubrir los servicios de salud y educación, lo que ha provocado un marcado descenso en la calidad de los mismos y que importantes sectores de la población ni siquiera tengan acceso a ellos.
La reducción del gasto público ha tenido que ver con el ajuste estructural impuesto por el modelo, que ha dado prioridad al pago de la deuda externa, y dejó de cubrir las necesidades de millones de argentinos. En estas condiciones, el problema de la educación en el país se ha tornado en una verdadera crisis. Las deficiencias de cobertura educativa afectan a los más pobres, especialmente a los pobladores de las zonas rurales. El analfabetismo es, asimismo, una lacra que no se ha logrado erradicar, y que afecta sobre todo a las mujeres.
El abandono en que vive el sector se refleja en la infraestructura educativa. Muchos locales escolares se encuentran colapsados, y ponen en riesgo la vida de los educandos, y otros tantos ni siquiera tienen los servicios básicos de agua y cloacas. ¿Para qué educar? Ésta debe ser una reflexión y un debate no sólo de maestros, sino de los diversos sectores interesados en resolver los problemas que afectan al país. Si proponemos que debe estar encaminado hacia el desarrollo independiente, teniendo como sus beneficiarios a las grandes mayorías, entonces la educación debe estar orientada y ser soporte fundamental de ese desarrollo. En otras palabras, la propuesta o proyecto educativo debe ser parte y servir al proyecto nacional. Discutir propuestas educativas sin tener en claro este componente se asemeja a un barco a la deriva, que no tiene brújula, ni puerto adonde arribar.
Asumiendo esto, he elaborado un conjunto de propuestas acerca del problema educativo: a) Requerimos un sistema educativo que promueva el cambio en la sociedad, que implique formar conciencia de la búsqueda de una sociedad solidaria, con firme sentido democrático y científico, nutrido de valores como la solidaridad, la igualdad, la libertad, el culto por el trabajo creador, la honradez, en lugar del individualismo extremo, el culto por el lucro, el exitismo, el utilitarismo pragmático y el mercantilismo, hoy en boga.
b) Construir un sistema educativo que asegure igualdad de oportunidades para todos, independientemente de diferencias sociales, raciales, religiosas, de género o cualquier otra. Si no existe igualdad de oportunidades para todos, tampoco habrá igualdad educativa. Un sistema educativo que excluye no es, definitivamente, democrático ni justo.
c) Pleno desarrollo de las potencialidades humanas, y con mayor razón, las de aquellas personas discapacitadas congénita o accidentalmente. La formación integral del ser humano supone combinar la formación científico-tecnológica con la científico-humanística.
d) Unidad de teoría y práctica, propia de la escuela del trabajo, que exige combinar el estudio con la vida, la investigación con la práctica productiva. Es decir, una pedagogía unida a la producción directa y al desarrollo sostenido e integral del país.
e) Educación permanente para todos. Permitir la continuidad del proceso educativo más allá de la culminación de los estudios profesionales. Lo cual incluye la educación ecológica, física, para el cuidado de la salud, para la solidaridad y fraternidad entre los seres humanos.
f) Reformular o replantear los aspectos centrales de la teoría y la doctrina educativas. Consideramos vital para el futuro de la educación que ésta recoja lo más avanzado del pensamiento pedagógico. Ninguna corriente educativa debe ignorar los importantes aportes de las teorías del aprendizaje y de la enseñanza. Pero, no basta repetir mecánicamente una teoría abstracta, consideramos que es más importante elaborar una teoría de la educación. A esto lo denominamos visión autocentrada de la educación.
g) Entender el desarrollo independiente y autocentrado no sólo como crecimiento económico, sino como progreso social y cultural, donde el hombre es objeto y sujeto, con acceso y disfrute de los bienes materiales y espirituales creados por la humanidad, donde el nivel educacional alcanzado no sea, únicamente, un medio de movilidad social mediante la mejoría del nivel material de vida, sino también un factor del desarrollo económico y del progreso social. Aspiramos a la realización plena del ser humano.
h) Educación para transformar al hombre y la sociedad. Que se base en lo más avanzado de la ciencia y de la tecnología, que se abra al mundo desde nuestra realidad e identidad, pero también integrada al saber popular que permitió al hombre dominar y conquistar la naturaleza.
i) Educación que fomente una relación armónica con el entorno y el medio ambiente, que postule la explotación racional de nuestros recursos, y que evite la depredación ecológica, uno de los males más terribles de estos tiempos.
j) Responsabilidad del Estado para garantizar el derecho a la educación de los sectores populares. Persona alguna debe quedar sin estudios. La primera responsabilidad de un gobierno digno es con su pueblo. El Estado debe designar una parte importante del Presupuesto (6% del PBI como mínimo) al desarrollo de la educación y de la investigación científica, a la mejora de las condiciones de vida y trabajo de los maestros, a la atención de los educandos.
k) Descentralización y democratización de la gestión, administración y acción educativa. Teniendo en cuenta las enormes desigualdades económicas y sociales existentes en nuestra sociedad, hay que transferir capacidad de decisión a las regiones a fin de que definan con prioridad sus políticas y su acción educativa específicas. En ese sentido, consideramos conveniente la existencia de una currícula integrada y diversificada. Integrada, porque la educación debe contribuir al proyecto nacional, tarea aún pendiente de solución. Y diversificada, por la vasta y heterogénea realidad económico-social y cultural de las regiones.
Los datos y cifras que se mencionan en el presente artículo han sido recogidos de Unicef n los últimos tiempos se viene realizando una campaña antimagisterial con el argumento de la calidad educativa o la “meritocracia”, pretendiendo responsabilizar a los maestros de la mediocridad de la enseñanza que se imparte, y ocultando que ello obedece a problemas estructurales de larga data, que el neoliberalismo, y en particular el régimen que imperó en nuestra provincia, no ha hecho sino agravar.
La educación es un factor vital para el desarrollo, un país que no la coloque en el centro de sus preocupaciones y le destine los recursos necesarios está condenado al atraso permanente. La educación siempre ha estado postergada, lo que pone en evidencia la incapacidad de los políticos para encaminar al país al desarrollo independiente en el marco de un Proyecto Nacional. Saben, además, que un pueblo culto es un pueblo libre.
La calidad de la educación es un logro que está unido a otros factores del desarrollo humano que el Estado tiene la obligación de atender. Sin embargo, en las últimas décadas se ha hecho exactamente lo contrario. A estas alturas es un hecho irrebatible que la aplicación del modelo neoliberal ha causado una verdadera catástrofe en la economía de los sectores populares.
El deterioro de la calidad de vida ha descendido al nivel comparable con los países que registran mayor pobreza en el planeta, como Kenya, India o Senegal. Pero, hay otros indicadores. La tasa de mortandad infantil en el país, al igual que la de mortalidad materna; el rebrote de enfermedades, como la tuberculosis; las cifras de desnutrición infantil, de anemia infantil (de niños menores de 5 años), la anemia en mujeres en edad fértil nos revelan esta cruda realidad. Por no hablar del empleo, que se ha convertido en el principal problema que preocupa a los gobiernos.
En los últimos meses el desempleo abierto, sumado al encubierto y al subempleo nos muestra que el crecimiento macroeconómico del que se complace el gobierno no ha traído ningún beneficio al pueblo trabajador, sino todo lo contrario: la brecha entre ricos y pobres se ha hecho mucho más profunda. Otra característica perversa del modelo neoliberal es la reducción del gasto público destinado a cubrir los servicios de salud y educación, lo que ha provocado un marcado descenso en la calidad de los mismos y que importantes sectores de la población ni siquiera tengan acceso a ellos.
La reducción del gasto público ha tenido que ver con el ajuste estructural impuesto por el modelo, que ha dado prioridad al pago de la deuda externa, y dejó de cubrir las necesidades de millones de argentinos. En estas condiciones, el problema de la educación en el país se ha tornado en una verdadera crisis. Las deficiencias de cobertura educativa afectan a los más pobres, especialmente a los pobladores de las zonas rurales. El analfabetismo es, asimismo, una lacra que no se ha logrado erradicar, y que afecta sobre todo a las mujeres.
El abandono en que vive el sector se refleja en la infraestructura educativa. Muchos locales escolares se encuentran colapsados, y ponen en riesgo la vida de los educandos, y otros tantos ni siquiera tienen los servicios básicos de agua y cloacas. ¿Para qué educar? Ésta debe ser una reflexión y un debate no sólo de maestros, sino de los diversos sectores interesados en resolver los problemas que afectan al país. Si proponemos que debe estar encaminado hacia el desarrollo independiente, teniendo como sus beneficiarios a las grandes mayorías, entonces la educación debe estar orientada y ser soporte fundamental de ese desarrollo. En otras palabras, la propuesta o proyecto educativo debe ser parte y servir al proyecto nacional. Discutir propuestas educativas sin tener en claro este componente se asemeja a un barco a la deriva, que no tiene brújula, ni puerto adonde arribar.
Asumiendo esto, he elaborado un conjunto de propuestas acerca del problema educativo: a) Requerimos un sistema educativo que promueva el cambio en la sociedad, que implique formar conciencia de la búsqueda de una sociedad solidaria, con firme sentido democrático y científico, nutrido de valores como la solidaridad, la igualdad, la libertad, el culto por el trabajo creador, la honradez, en lugar del individualismo extremo, el culto por el lucro, el exitismo, el utilitarismo pragmático y el mercantilismo, hoy en boga.
b) Construir un sistema educativo que asegure igualdad de oportunidades para todos, independientemente de diferencias sociales, raciales, religiosas, de género o cualquier otra. Si no existe igualdad de oportunidades para todos, tampoco habrá igualdad educativa. Un sistema educativo que excluye no es, definitivamente, democrático ni justo.
c) Pleno desarrollo de las potencialidades humanas, y con mayor razón, las de aquellas personas discapacitadas congénita o accidentalmente. La formación integral del ser humano supone combinar la formación científico-tecnológica con la científico-humanística.
d) Unidad de teoría y práctica, propia de la escuela del trabajo, que exige combinar el estudio con la vida, la investigación con la práctica productiva. Es decir, una pedagogía unida a la producción directa y al desarrollo sostenido e integral del país.
e) Educación permanente para todos. Permitir la continuidad del proceso educativo más allá de la culminación de los estudios profesionales. Lo cual incluye la educación ecológica, física, para el cuidado de la salud, para la solidaridad y fraternidad entre los seres humanos.
f) Reformular o replantear los aspectos centrales de la teoría y la doctrina educativas. Consideramos vital para el futuro de la educación que ésta recoja lo más avanzado del pensamiento pedagógico. Ninguna corriente educativa debe ignorar los importantes aportes de las teorías del aprendizaje y de la enseñanza. Pero, no basta repetir mecánicamente una teoría abstracta, consideramos que es más importante elaborar una teoría de la educación. A esto lo denominamos visión autocentrada de la educación.
g) Entender el desarrollo independiente y autocentrado no sólo como crecimiento económico, sino como progreso social y cultural, donde el hombre es objeto y sujeto, con acceso y disfrute de los bienes materiales y espirituales creados por la humanidad, donde el nivel educacional alcanzado no sea, únicamente, un medio de movilidad social mediante la mejoría del nivel material de vida, sino también un factor del desarrollo económico y del progreso social. Aspiramos a la realización plena del ser humano.
h) Educación para transformar al hombre y la sociedad. Que se base en lo más avanzado de la ciencia y de la tecnología, que se abra al mundo desde nuestra realidad e identidad, pero también integrada al saber popular que permitió al hombre dominar y conquistar la naturaleza.
i) Educación que fomente una relación armónica con el entorno y el medio ambiente, que postule la explotación racional de nuestros recursos, y que evite la depredación ecológica, uno de los males más terribles de estos tiempos.
j) Responsabilidad del Estado para garantizar el derecho a la educación de los sectores populares. Persona alguna debe quedar sin estudios. La primera responsabilidad de un gobierno digno es con su pueblo. El Estado debe designar una parte importante del Presupuesto (6% del PBI como mínimo) al desarrollo de la educación y de la investigación científica, a la mejora de las condiciones de vida y trabajo de los maestros, a la atención de los educandos.
k) Descentralización y democratización de la gestión, administración y acción educativa. Teniendo en cuenta las enormes desigualdades económicas y sociales existentes en nuestra sociedad, hay que transferir capacidad de decisión a las regiones a fin de que definan con prioridad sus políticas y su acción educativa específicas. En ese sentido, consideramos conveniente la existencia de una currícula integrada y diversificada. Integrada, porque la educación debe contribuir al proyecto nacional, tarea aún pendiente de solución. Y diversificada, por la vasta y heterogénea realidad económico-social y cultural de las regiones.
Los datos y cifras que se mencionan en el presente artículo han sido recogidos de Unicef