Este pulóver a rayas
La dulce matemática santiagueña Rosa E. Llugdar pide, en homenaje a Evo Morales, publicar esto:Cuando el pobre llega a la casa del rico éste suele empezar por mirarle los zapatos, para ver si traen barro, o las uñas, o el pulóver. Todo para tantear si hay que tener miedo. Por eso, cuando vi en la televisión a Evo Morales saludando al Presidente de España, vestido con aquel pulóver de lana de franjas de colores, no pude menos que elevar mi margen de confianza política para con él y mi nivel de identificación personal con lo que representa.
Me explico: en mi opinión, las formas tienen más importancia de la que se les da, pues éstas forman parte también del propio contenido. El poder tiene su propio lenguaje (vestimentas, frases, espacios...) y la utiliza para reforzar una imagen en la que vende como natural la división social entre dominadores y dominadas: políticos y votantes, patrones y currantes, clero y feligresía, jueces y ciudadanos, hombres y mujeres. Tras ello se halla la concepción de las instituciones y la política como algo ajeno al pueblo; del trabajo como algo fuera de las personas, de la justicia como algo complicado reservado a sesudas personas; de la religión como propiedad de intérpretes sumos de la voluntad de Dios; del género como adscripción desigual y jerarquizada de cada sexo a distintas funciones sociales. Por eso, la socialización de la economía, la política, la justicia deberá conllevar también la democratización de las formas, los lenguajes, los espacios sociales, las relaciones interpersonales.
Mientras tanto, no es de extrañar que desde distintas vías mediáticas, y refiriéndose a lo políticamente correcto, se haya tachado de “poco escrupulosa” la indumentaria usada por Evo en este viaje. Muy pocos comprendimos su mensaje.
Finalmente, quedémonos con el hecho de que distintos dirigentes y líderes indígenas de toda América enviaron una carta de respaldo a Evo Morales en la que terminaban recordándole la necesidad de “no olvidar los sabios consejos que guiaron tus pasos desde tu infancia: no ser ladrón, no ser perezoso, no ser mentiroso y no ser servil”. Es muy posible que sea por esa educación recibida por la que Evo sigue llevando un pulóver de lana a rayas. Que sea por mucho tiempo.

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