Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

20 enero, 2006

Pedro E.A. Baquero Lascano dixit


El desplazamiento del poder político por el poder económico tuvo lugar en la década del setenta con la creación de la todavía existente Trilateral Comission. Se fue desvaneciendo a los estadistas, convirtiendo a los gobernantes en gerentes, al menos tendenciales, de las grandes corporaciones económicas transnacionales. Cuando esa denominación económica , que se llamó globalización, fue apoderándose de las fuerzas reales de los estados nacionales, se produjo una concentración tal de la riqueza que es muy difícil imaginar algo similar en la historia de la humanidad.

Según un informe de Naciones Unidas, el 45% del ingreso mundial corresponde a 225 personas, y viven en la más estricta miseria 1.300.000 seres humanos, muriendo de hambre por año la aterradora cantidad de 40 millones de personas.


¿Qué había ocurrido? Que el consumo no podía darse de manera universal, generalizada, por la sencilla razón de que el grueso de los seres humanos no tenía dinero. Entonces, ya en los noventa, el poder económico se desplaza a favor del poder financiero, por la también sencilla razón de que lo único que le queda por comprar al ciudadano famélico es dinero. Y la compra de dinero se llama préstamo. Se endeudan los individuos y se endeudan las naciones. Surge el tema de la deuda externa en toda su crudeza, por los montos siderales que alcanza como consecuencia de la refinanciación permanente, especialmente querida por los acreedores, para imponer condiciones de vida de los deudores, sean individuos o naciones.


Pero el dinero se acaba y no se puede seguir comprando dinero, o sea, no se puede seguir pidiendo préstamos. Entonces, el dinero deja de ser instrumento adecuado de dominación. Y el sistema capitalista y salvaje impuesto al mundo, desenvaina la espada. Un ejemplo nítido lo da Estados Unidos, cuyo pueblo es la primera víctima de la dominación apátrida del poder financiero, noble pueblo que constituye una verdadera esperanza para la resistencia, rebeldía y triunfo contra el sistema. El presidente Bush perdió las elecciones; su pueblo no loquiso de presidente. Pero lo mismo fue designado. La nueva concepción de diplomacia de Bush afirma al ejercicio o la amenaza de la fuerza militar, como elemento esencial de la política internacional. Designa en su primer mandato como canciller a Colin Powell, general de combate. Propicia entonces el presupuesto militar más grande de la historia, superando al de Europa, Rusia y China. Ese poder está dispuesto a invadir el mundo. Y propone como blancos nucleares a...¡China y Rusia!.


Un sistema fundado en el egoísmo, desarrollado en la competencia, impotente para solucionar uno solo de los problemas del ser humano, con una población universal en sostenido crecimiento, está terminado.. Explotó. O implotó. No sirve más. Los misiles y los bombarderos podrán prolongar su agonía. Pero se muere. Seguramente.

Estos conceptos del ex decano de Filosofía de la Universidad Católica de Córdoba están fechadas en 2002. Podríase actualizar que G.W. Bush sigue en la Casa Blanca, que Irak fue invadida, que Cuba está amenazada (al igual que Irán), que Colombia está gerenciada, etc. También, que Condoleeza Rice está calificada como feroz propulsora de la guerra al terrorismo no neoliberal.
Pedro Enrique Antonio Baquero Lascano es doctor en Filosofía, Derecho y Ciencias Sociales. Es docente de Antropología Filosófica y de Ética.