Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

13 abril, 2006

A la nueva Provincia


Roberto Nicolás Bustos Cara, doctor en Geografía, ex director decano del Departamento de esa disciplina de la UNS, opina: En la provincia de Buenos Aires se observan desequilibrios muy marcados y problemáticas muy diferentes para cada una de las regiones. Además, no hay una partición regional que diferencie las políticas para esos espacios.

Es evidente que el Conurbano es una cosa definida por su densidad de población, sus actividades económicas y su relación funcional con la Capital Federal. Entonces se produce una suerte de disfuncionalidad con respecto a la administración de la Provincia. Se genera un desequilibrio en lo económico, político y social. Las decisiones que se toman para el territorio
están muchas veces marcadas por el peso del Gran Buenos Aires y suelen no adaptarse.

Los flujos de todo tipo: de trabajo, capital, servicios que se dirigen al Conourbano no se piensan con la provincia de Bs. Aires. Se piensan con la Capital Federal. Entonces es una sola ciudad. Hay que sacarla de la provincia. ¿Qué tenemos que ver nosotros con el Conurbano? Mostramos justamente los problemas inversos: baja densidad, despoblamiento, otra forma de organizar el territorio.

Aparecen así dos provincias funcionando al mismo tiempo.

Pero aún dentro del interior bonaerense
hay áreas que son diferentes. Particularmente, nuestro sudoeste, donde la densidad de población es baja, con un núcleo que domina el sistema. Por lo tanto, interiormente dentro de la región hay desequilibrio. Un síntoma muy grave es que prácticamente hay despoblamiento, porque la población ha crecido muy poco, y en muchos casos ha disminuido en términos absolutos.
Desde el punto de vista de gestión de la región, la falta de análisis de las especificidades hace que las reglamentaciones, las cargas impositivas no estén adaptadas a las condiciones.

Lo podemos ver asimismo desde el punto de vista de nuestra ciudad. No hemos tenido un equipamiento adaptado a las dimensiones reales. Hay falencias claras en el sistema de articulación vial. Esa infraestructura básica donde se necesitaba el apoyo provincial o de la Nación para construir, alentar o llevar adelante las inversiones que hacen falta, éstas no se hicieron. Se ayudó al puerto, pero mirando hacia afuera. De ninguna manera éste se articuló con la ciudad o con el propio territorio. Esa es una gran falencia. O la ruta 3, la ruta 3 Sur, la articulación con el aeropuerto. Todo el sistema vial del entorno urbano está absolutamente deteriorado y no es funcional con las actividades que se están desarrollando. Y genera problemas.

La ciudad sola no puede hacerse cargo de eso. Tiene que haber un apoyo provincial y nacional. Las finanzas de la ciudad no pueden costear ese tipo de desarrollo de articulación con una zona industrial y un polo petroquímico y un puerto de esta magnitud.

Dentro de la propia ciudad también hay desequilibrios entre el sector norte y el del sur de la ciudad, con situaciones de calidad de vida diferentes (en términos de calidad urbana de vida).

Es una cuestión de mentalidad. Tendríamos que alentar una dirigencia empresaria (pública o privada) con proyección más industriosa. Valga pensar en alternativas como el plástico. Bahía Blanca podría ser la ciudad del plástico además de la ciudad del trigo. Pero producir sólo las bolitas de plástico no es suficiente. No producimos ni un balde. Se podrían inventar muchas cosas para hacer. Y no se necesita estar cerca del mercado para hacer eso.

Bustos Cara se explayó sobre la Licenciatura en Turismo instalada en la UNS. Esa carrera se fundamenta en la potencialidad recreativa de la región, con Sierra de la Ventana, Bahía San Blas y las termas de Pedro Luro; Monte Hermoso; las playas de Pehuen Co; Carhué y sus aguas calientes; las 1000 hectáreas acuáticas de Puan. Todo un inmenso escenario de atracciones de naturaleza y cultura que recuperó su fuerza con el drástico cambio de valor de la moneda.