Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

29 mayo, 2006

EEUU: faltan un millón de empleos

¿Habrá puestos de trabajo en la luna o los trabajadores estadounidenses tendremos que esperar hasta que lleguemos a Marte? Este tipo de preguntas fueron inevitables cuando la Casa Blanca anunció una nueva y audaz iniciativa para establecer una base en la Luna como primer paso para mandar gente a Marte. Ese mismo día el Departamento de Trabajo sorprendió a todos informando que sólo se habían logrado 1.000 nuevos puestos de trabajo en el mes de diciembre.

La estadística estaba muy por debajo de las expectativas (los expertos habían predicho 150.000) y conmocionó a los mercados financieros. Más importante todavía, fue un recordatorio punzante de que estábamos todavía viviendo una recuperación con pérdidas de puestos de trabajo: 25 meses después de haberse acabado oficialmente nuestra última recesión, a la economía todavía le faltan por recuperar 776.000 puestos.

Es un fracaso sin precedentes para una recuperación económica. Normalmente la economía gana millones de nuevos puestos de trabajo en los años siguientes a una recesión. Ahora parece bastante claro que George W. Bush será el primer presidente desde Herbert Hoover, hace más de setenta años, que acumule una pérdida neta de puestos de trabajo durante su presidencia.
Hubo un montón de otras malas noticias en el informe sobre el empleo, algunas de las cuales el señor Bush interpretó erróneamente como buenas noticias. Dijo que el descenso del desempleo de un porcentaje de 5,9 a un 5,7 era "un signo positivo de que la economía estaba mejorando" no dándose cuenta, aparentemente, de que la verdad era todo lo contrario. El descenso del desempleo se debía a que 309.000 personas habían abandonado (o dejado de entrar) en el mundo laboral.

En otras palabras, uno tiene que estar activamente buscando trabajo para ser considerado desempleado. Si el suficiente número de personas dejan de buscar trabajo, el número de desempleados disminuye así como el porcentaje de desempleo. De esta manera es como conseguimos el 5,7 por ciento de desempleo en diciembre según una encuesta mensual sobre la familia del Departamento de Trabajo.

Esto no es para nada una buena señal. Y si miramos el empleo en lugar del desempleo, el asunto es todavía más desolador. El porcentaje de gente empleada en diciembre fue un 62,2 por ciento, un 2,5 más bajo que en abril de 2000 cuando obtuvo su mayor porcentaje. Hay una gran diferencia, esto significa que hubo 5,5 millones menos de personas trabajando. Ben Bernanke, vicepresidente de la Reserva Federal llamó la atención sobre esto recientemente como muestra de que el mercado laboral es mucho más débil de lo que parece.

Los economistas estaban también sorprendidos de que el sector manufacturero hubiera perdido 26.000 puestos de trabajo en diciembre, extendiendo su racha de pérdidas a 41 meses consecutivos.

¿Qué significa todo esto para el estado de la economía? Principalmente significa que la recuperación actual de la economía es más débil y frágil de lo que la mayoría de los expertos pensaba que era antes del último informe sobre el empleo. Las principales fuentes de gasto que han estado manteniendo la "recuperación con pérdida de empleo" están perdiendo fuerza. La mayor de estas fuentes fue una "ola" de refinanciación de hipotecas que, anteriormente al pasado verano, había permitido a los consumidores pedir préstamos y gastar cientos de miles de millones de dólares.

El recorte de impuestos de Bush proporcionó algunos estímulos, aunque estaba malamente dirigido y hubiera dado un empuje mayor a la economía si no hubiera estado tan inclinado hacia los ricos. El aumento del gasto militar ha sido también un factor significativo.
Pero todas estas fuentes de incremento de la demanda están ya agotadas. Los consumidores han ido demasiado lejos con los préstamos y el gasto: el porcentaje de los propietarios de tarjetas de crédito que no han podido pagar las deudas el mes pasado ha alcanzado un nivel récord. Sin un vuelco importante en el mercado laboral, es difícil imaginar cómo esta débil recuperación puede sostenerse.

Y todavía queda una nube oscura en el horizonte, incluso si el mercado laboral empieza su recuperación: la burbuja de la vivienda. Igual que la burbuja del mercado bursátil que causó la recesión de 2001, esta burbuja de 3 billones en los precios de las viviendas es completamente capaz de poner la economía de los EEUU en reversa cuando reviente.
Con todo lo dicho, no quisiera desanimar al presidente Bush en su esfuerzo de conquistar la Luna, o invadir Marte - especialmente si la alternativa es la invasión de otros países. No tendremos que matar a nadie, ni hacer que maten a nuestros soldados, ni que el resto del mundo nos odie; y esto costaría mucho menos que la guerra de Irak. Pero puede que tome un tiempo para que los empleos goteen hasta aquí abajo en el planeta Tierra.

Mark Weisbrot (texto y foto) es co-director del Center for Economic and Policy Research (www.cepr.net), en Washington, D.C. Es economista, director de investigaciones en el Preamble Center (Washington), e investigador en el Economic Policy Institute. Sus artículos han aparecido en Los Angeles Times, Washington Post y Boston Globe. Ha publicado junto con Dean Baker Social Security: the Phony Crisis (University of Chicago Press, 1999). Sus conceptos abonan la idea de la incapacidad del sistema para recrear trabajo. ¡Casi nada!

28 mayo, 2006

Recomendamos visitar
http://mitre-764.blogspot.com

24 mayo, 2006

Escribiéndole a Maradona

El amigo Lucho Di Marco, entusiasmado con la nueva obra de Teresa I. Merino, "Cartas con un humanista", dedicada a nada menos que a enaltecer la genialidad del Esteban Laureano Maradona (en la ilustración), nos ha escrito:

Como señala agudamente el prologuista, Armando Almada Roche, el libro es una sucesión de cartas de doble vía: desde una, la autora las envía (en la ficción) al Dr. Maradona, y ella las contesta en un contrapunto muy emotivo. Lo relevante para nosotros, es que se plantean serios problemas médicos y también aquellos que hacen a la vida democrática. Del “diálogo” que nace de las “cartas”, hechas con la doble visión de la médica y de la periodista, se observa el profundo conocimiento que Teresa Merino tiene del médico-apóstol que hay en Maradona.

Y del prólogo de la autora se desprende su sabia síntesis del médico polifacético: filántropo, solidario, trabajador incansable. Y la fina sensibilidad de Maradona lo lleva a una tarea que nos conmueve, y no sólo porque tenga que ver con nuestra propia preocupación intelectual, sino porque lo muestra como un hombre de enorme compromiso. Su obsesión por la equidad social, esto es, para que los frutos de la tierra se distribuyan con igualdad entre todos los miembros de la sociedad. Ya se sabe que una equitativa distribución de la renta es preocupación permanente de los economistas que ponen sus conocimientos al servicio de sus semejantes.

Vienen enseguida el intercambio epistolar. La primera y segunda cartas tienen que ver con la vida del Dr. Maradona en su experiencia chaqueña. Allí resalta el humanista que no sabe de fronteras: su enorme respeto por la sociedad indígena, por tobas, wichis, pilagas, chiriguanos, mocovies, seres despreciados y olvidados por el “hombre blanco”. La tercera y cuarta cartas hablan del médico donde habita un ser humano comprometido con el dolor del otro; más allá del juramento hipocrático, en una naturaleza hostil, él se mueve en un medio inadecuado para salvar a una madre parturienta, y el éxito—un milagro de amor—corona su aventura. Maradona es un testimonio para este tiempo de mezquindades.

La quinta y sexta cartas tienen que ver con la Colonia Indigenista “Juan Bautista Alberdi”, donde el médico actuó como maestro, les ayudó a sus habitantes a vivir con dignidad, y también les enseñó a ser ciudadanos. En suma, como le reconoce Teresa Merino el Dr. Maradona fue un precursor al desarrollo social—en más de medio siglo—coronados en Copenhagen, Dinamarca, en 1995. Y así con todas las cartas, señalando la belleza de una vida, en particular, en su paso heroico por el Paraguay, y en su libro A través de la Selva, donde plasma su amor hacia el hombre nativo. Esteban Laureano Maradona, hombre, sabio, médico, hermano de todo el que sufre. He ahí este formidable ensayo literario de otra médica, Teresa Merino, comprometida también con el dolor del otro.

Teresa I. Merino, nacida en San Juan, es graduada como médica por la Universidad de Córdoba. Ha recibido becas para investigar sobre el cáncer a través de diversas instituciones, (entre ellas, Lalcec, Dalfat, la Universidad de Yuntendo (Japón), etc.). Coordina la división de Radiodiagnóstico del Hospital Muñiz, Buenos Aires, haciendo literatura y periodismo, y se ha convertido en una difusora de la obra de E. L. Maradona, sobre quien ha escrito varios ensayos. También produce y dirige el programa “Los Hacedores” en Radio Cultura, Buenos Aires.

19 mayo, 2006

Un nuevo amigo croata




Hace una semana casi, explorando por temas e ilustraciones, me entusiasmé con los diseños de Jadran Boban. Le escribí expresando mi admiración y me respondió al otro día, no más.
Creador croata, Boban respondió:


Hi Julio.

Thank You for your compliments. Lately, i have been doin less graphic work becouse i am involved in filming a documentary. And, one of guys, music director, with i worked on this film is from Buenos Aires!


I am sorry that i don't speek Spanish, so i can't read your blogs. I hope i will do more illustrations as soon as i have some free time, and you will see them on my webpage.

All the best, Jadran.


Ahora estoy sorporendido por la sencillez de este creativo y muy orgulloso de tenerlo en nuestro correo. Para seguirlo: www.jadranboban.com.

Para terminar, parece muy justo mostrar algunos de sus trabajos.

Julio Raitzin

18 mayo, 2006

15 mayo, 2006

Privatizaron la Libertad

Frei Betto escribió recientemente:
Se pone el dedo en la llaga al denunciar el límite de la libertad en la modernidad capitalista: todo se puede (aunque la mayoría no pueda casi nada), excepto imaginar un mundo mejor que éste en que vivimos. Cuando mucho, se queda en la reparación de la casa, la reforma del tejado, la pintura de las paredes, sin que se cuestione la misma arquitectura de la casa ni, mucho menos, el modo de convivencia de quienes la habitan.

Los más progresistas admiten incluso que, en la reforma, el cuarto de la empleada sea cambiado del exterior al interior de la casa. Hasta aquí el límite de la lógica capitalista. Fuera de eso, se suprime la libertad de quien se atreva a proponer que no haya cuarto de la empleada, ni empleada. Como máximo, personas contratadas por hora, sindicalizadas y con todos sus derechos garantizados por la ley. Incluso el acceso a la misma casa.

Según Pierre Bourdieu, unos miran la sociedad con ojos cínicos y otros con ojos clínicos. Los primeros juzgan incuestionable el actual modelo de sociedad fundado en la apropiación privada de la riqueza y procuran obtener provecho de él, considerando justo lo que refuerce sus privilegios e injusto lo que los amenace. Los ‘clínicos’ miran un palmo por debajo del suelo en que pisamos y reconocen las intrincadas relaciones sociales que producen, en la superficie, tamaña desigualdad entre los seis mil quinientos millones de habitantes de esta nave espacial llamada Tierra.

El neoliberalismo rompió el puente entre la esfera pública y la privada. Antes, una constelación de instituciones aseguraba la ampliación y defensa de los derechos sociales: asociaciones, sindicatos, partidos, etc. La privacidad, reducto sagrado, sólo era invadida en la medida en que se rompía el contrato social: abandono del hogar, homicidio, etc. Todo lo demás quedaba entre las cuatro paredes o, como mucho, caía en el ‘dominio público’ sólo gracias a chismes interpersonales.

Ahora lo privado absorbe lo público, gracias a la teoría thatcheriana de que la sociedad se reduce al individuo y a la familia. De un lado se privatizan instituciones como el Estado (rehén de sus acreedores privados) y los sindicatos, confinados a la negociación directa entre empleados y empleadores, desarticulándose las categorías profesionales y la solidaridad de clase. De otro lado lo privado sobrepasa e inunda -y vuelve inmundo- lo público, como en el Gran Hermano.

Se rompen las cuatro paredes y se promueve la inversión de los factores: el ‘cínico’ anula al ‘clínico’, de modo que se deshistoriza el tiempo y se atomizan las relaciones sociales. Más importante que conocer las causas que impiden al Brasil crecer por encima del 2.3% al año (sólo supera a Haití en el continente americano), es saber si Mick Jagger conquistó una nueva novia en Rio de Janeiro o quién será el nuevo millonario de la casa del mironismo nacional.

Se rasga el tejido de las relaciones sociales. Niños y jóvenes, que debieran enfrentarse en el juego educativo de la sociabilidad propiciado por grupos de amigos, clubes, equipos deportivos, etc., ahora se refugian horas y horas ante el monólogo televisivo o informático. En los espacios virtuales de comunicación cibernética, en que no se exponen a los límites exigidos por la convivencia grupal, aprenden a disimular. Proyectan de sí mismos una imagen idealizada, fantasiosa, como si la vida se diera, de hecho, en dos planos: aquel en que los pies pisan y aquel en que la cabeza “navega”. El real y el virtual.

La privatización de los bienes simbólicos (“se terminó la historia” pregonaba Fukuyama) oculta a las nuevas generaciones el sentido histórico de la existencia. “Consumo, luego existo”, afirman los neocartesianos. De ese modo, el proyecto de vida se reduce a las ambiciones de consumo (hacerse rico), de belleza (eternamente joven) y de fama (aunque sólo sea durante cinco minutos, como dijo Andy Warhol).

He ahí la libertad que nos ofrecen, la de escoger diferentes marcas del mismo producto en el estante del supermercado o en el escaparate de las tiendas. Nunca escoger un nuevo modelo de sociedad, en el que los privilegiados no necesiten refugiarse en centros comerciales para huir de la turba famélica que ataca el paisaje y las personas… Un modelo civilizatorio que permita, en fin, la adecuación de nuestra existencia a nuestra esencia. En palabras de Fernando Pessoa: “Ah, quién diera la perfecta concordancia /de mí conmigo. /El silencio ulterior sin la distancia /entre mí y lo que yo digo”.

Recuperar el derecho político a la libertad, ése es el desafío si anhelamos que, en el futuro, la violencia no se extrapole del ámbito privado al público. E imprimir al ejercicio colectivo de la libertad un sentido, una dirección, un horizonte capaz de superar la gran antinomia del actual modelo de democracia: en nombre de la libertad, la mayoría es excluída del derecho a la justicia.

10 mayo, 2006

La comida tiene dueño


De diez a doce grandes compañías, apoyadas por otras tres docenas de empresas menores, controlan el suministro de alimentos en el mundo. Sus integrantes controlan el cártel de alimentos Anglo-Holandés-Suizo, que se concentra alrededor de la Casa de los Windsor de Gran Bretaña.

Dirigido por las seis grandes compañías cerealeras : Cargill, Continental, Louis Dreyfus, Bunge & Born, André, y Archer Daniels Midlands / Töpfer -- el cártel de alimentos y materias primas dirigido por los Windsor tiene el control absoluto sobre los cereales y producción de granos del mundo, del trigo de la harina y la avena, de la cebada del maíz y del centeno. Pero también controla carne, la leche, los aceites de mesa y grasas, frutas, azúcar, y toda forma de especias, y sus medios de transporte.

Cada año decenas de millones de seres humanos mueren por la carencia de su comida diaria básica . Este es el resultado del trabajo del cártel conducido por los Windsor. Y, cuando el desmoronamiento financiero en curso haga perser su valor a los papeles financieros inflados por la especulación, la oligarquía se habrá puesto al resguardo, habrá aumentando su tenencia de alimentos y materias primas. Está preparada para aplicar un torniquete a las fuentes de producción y exportación de alimentos, no solamente en las naciones pobres, sino también en las naciones avanzadas del sector.

El uso de los alimentos como arma se remonta a por lo menos cuatro milenios atrás, en Babilonia. Roma imperial tomó esta iniciativa, igual que Venecia y varios sucesores venecianos, incluyendo al poderoso ducado de Borgoña con sede en Amberes, las compañías holandesa y británicas de Levante, las compañías de la India Oriental e India Occidental. Hoy, la guerra de los alimentos está firmemente controlada desde Londres, con ayuda de socios subordinados, en especial en Suiza y Ámsterdam.

Las compañías de alimentos contemporáneas fueron creadas sobre la base de este antiguo sistema de redes e infraestructura de redes de alimentos de Mesopotamia-Roma-Venecia y británicas armadas por ellas. La oligarquía conducida por los Windsor se ha concentrado en un cártel único, integrador de materias primas, con tres divisiones -- energía, materias primas y minerales, y alimento, recursos cada vez más escasos. En la cúspide está la casa de Windsor y el club de las islas.

Un poco más abajo dos de las principales posesiones de la casa de Windsor: el World Wide Fund for Nature, dirigida por el Dux de Londres, príncipe Philip, que conduce la organización mundial de los conflictos y terrorismos étnicos, tal como el movimiento afganí creado por los británicos; y Hollinger Corp de la inteligencia británica de Conrad Black, que estuvo dirigiendo el ataque para destruir a Bill Clinton y esa presidencia americana.

Las empresas se clasifican dentro en grupos dentro del cártel. Mientras presentan la ficción legal de distintas organizaciones corporativas, en realidad es una asociación interconectada, con un propósito común y múltiples oficinas con directores superpuestos. La oligarquía centrada en los Windsor controla estos cárteles, y son los instrumentos de poder acumulados durante siglos, por la oligarquía, para neutralizar la soberanía de las naciones.

04 mayo, 2006

Reflexiones de un café filosófico


Hace poco participé en un café filosófico en Buenos Aires porque dio la coincidencia que tuve que viajar y el tema de ese día era más que interesante para mí: "Cómo identificar maniobras desleales en la argumentación". Según la conductora era la primera vez que se abordaba el tema y más adelante se seguiría con otras cuestiones afines sobre la teoría de la argumentación.

El grupo está bien organizado, se respetan los horarios, y se discute mediante una reflexión conjunta bajo la sombra tutelar del antiguo ideal del diálogo filosófico. Una hora de ilustración sobre el tema, breve intervalo y otra hora de diálogo abierto.El tema estuvo bien encarado tomando en cuenta las principales y más populares falacias de nuestro tiempo pero a la hora del debate percibí una noción del hombre puramente lógico, sin emociones ni creencias de ningún tipo. Lo que de por sí constituye una de la falacias mayores de nuestra sociedad.

Uno de los participantes tomó como ejemplo de falacia el hecho que si bien la Iglesia a través del Papa había pedido perdón después de 500 años por las ideas de Galileo, por otro lado no se había expedido sobre la infalibilidad papal. Como novato al café no quise entrar en polémica.

El argumento parte de la hipótesis de que el dogma de la infalibilidad papal se refiere al hecho científico y no a razones de “mejor conveniencia” en determinado tiempo. Hace 500 años el rechazo a la idea de Galileo preanunciaba que ciencia y fe no necesariamente irían siempre de la mano.

Hoy, la ciencia nos conmueve con la creación de seres ( ¿ humanos ? ) a pedido del cliente, relegando sus recaudos de aplicación a fanáticos religiosos o meros oscurantistas que pretenden desviar el objetivo científico.El dogma de la infalibilidad papal no es menos fuerte que el dogma, al cual me adhiero, de creer que una buena argumentación nos hará mejores pensadores y comunicadores de ideas.

Esta consigna la considero como un dogma de fe, porque no es fácil convencer al mundo su razón lógica, ya que la realidad nos sacude cada día con argumentaciones falaces que convencen multitudes, triunfan y ganan votos por doquier.Un pregunta del debate se refería al grado de certeza que se le da al diagnóstico médico.

Hubo reflexiones de todos los colores y quedó en evidencia una falacia muy difícil de combatir: confundir idoneidad con amistad, parentesco o simpatía. Esta falacia es la responsable de los dichos “más vale malo conocido que bueno por conocer”, “no se si sabrá, pero le tengo confianza”, “como sufre lo mismo que yo, me dará lo mejor” y otras frases por el estilo. Por supuesto que si el amigo, pariente o simplemente conocido es a la vez idóneo en la ciencia que requerimos, estamos en el mejor de los mundos, pero admitamos su diferencia y tendremos menos dolores de cabeza a la hora de decidir.

Autor: Rafael O. Fontao, académico de la Universidad Nacional del Sur

02 mayo, 2006

J.K. Galbraith: el humanismo económico perdió a su inspirador

JOHN KENNETH GALBRAITH nació en Iona Station, Ontario, Canadá, en 1908. Se graduó en Agricultura en la Universidad de Toronto y estudió en Berkeley. Ha sido profesor de economía en las universidades de California, Princeton, Cambridge, Bristol y Harvard. Ha desempeñado cargos públicos desde la época de la segunda guerra mundial, bajo el mandato de Franklin D. Roosevelt, y fue nombrado por John F. Kennedy embajador de los Estados Unidos en la India.
Entre sus libros destacan El capitalismo americano (Ariel, 1956), La sociedad opulenta (Ariel, 1960), El crac del 29 (Seix Barral, 1968; Ariel, 1976), El nuevo estado industrial (Ariel, 1967), Naciones ricas, naciones pobres (Ariel, 1986), Historia de la economía (Ariel, 1989), Breve historia de la euforia financiera (Ariel, 1991) y La cultura de la satisfacción (Ariel, 1992). Ha obtenido un destacado éxito de público y crítica su novela El profesor de Harvard (Seix Barral, 1991).

En el 95 fue titular académico honorario del 2do. Encuentro Internacional de Economía, convocado por la Fundación CIEC (en sedes de Villa Carlos Paz, invitado especialmente por Luis E. Di Marco), recibiendo el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Córdoba.
Con la muerte de John Kenneth Galbraith el pasado sábado en el Mount Auburn Hospital de Cambridge (Massachusetts) se va uno de los mayores críticos de lo que él consideraba 'excesos' del sistema capitalista.
Este influyente economista liberal, fallecido a 97 años, fue profesor de la Universidad de Harvard durante más de 50 años, puesto desde el que influyó a los principales teóricos de la economía pública y a buena parte de los gobiernos demócratas de EE UU en las últimas cinco décadas (desde Roosevelt hasta Clinton).
Sus orígenes liberales los combinó con una fuerte atracción por el economista británico John Mynard Keynes, del que aprendió la necesidad del intervencionismo público para solucionar ciertos fallos del mercado.
Galbraith fue sin duda uno de los intelectuales más destacados del siglo XX, habiendo discrepado a menudo con las ideas de la corriente dominante. Se opuso a la guerra en Vietnam desde sus inicios y fue un crítico de gran parte de los intelectuales que dominaron la escena financiera en la década de los 80. Su influencia en los gobiernos de EE UU se iguala a la que tuvo Henry Kissinger. Defendió la idea de una semana laboral más corta, el movimiento de liberación de la mujer y la creación de un órgano internacional para ayudar a las víctimas de desastres provocados por el hombre.
Destacó también en su faceta de divulgador (publicó más de 30 libros), con varios volúmenes entre los grandes best sellers. Entre todos destaca su 'Sociedad de la Opulencia' (1958), en la que criticaba la economía de EE UU por ser rica en bienes de consumo pero pobre en servicios sociales. Fue crítico también con el poder de las multinacionales