Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

27 agosto, 2006

Vamos a hablar de "desarrollo"

Rosa E. Llugdar ha pedido al diario santiagueño "El Liberal" la publicación de este trabajo. Como tantas otras veces, el periódico respondió afirmativamente a la solicitud de esos enormes ojos verdes.

Los estados ‘occidentales’ suelen referirse a ellos mismos como ‘desarrollados’, y catalogar al resto del mundo, como mucho, como estados ‘en vías de desarrollo’. También se suele suponer que el modelo actual del libre mercado capitalista trae más desarrollo. Pero analizando la situación del Planeta y la evolución socioeconómica de los mismos estados occidentales, no se puede negar que algo va bastante mal.
Las desigualdades aumentan de forma insostenible, los derechos laborales y sociales son cada vez más recortados en nombre del libre mercado, el cambio climático deja sentir las primeras -aunque todavía suaves- consecuencias, la salud de la población sufre claramente de un estilo de vida poco saludable, la violencia física y psíquica dentro de la sociedad aumenta, etc. Si las sociedades occidentales realmente fueran desarrolladas y avanzaran en ello, ¿por qué hay que trabajar cada vez más en condiciones peores para poder comprarse una vivienda? (Para la gran mayoría de las personas, ya hacen falta dos sueldos y un préstamo de al menos 30 años para poder pagarse una vivienda, cuando hace 20 años, con un sueldo era suficiente.)
Si realmente estamos avanzando, ¿por qué los coches, los electrodomésticos y otros aparatos duran cada vez menos?
Hablar de desarrollo es bastante complicado, porque no es un término científicamente medible. Lo que es desarrollo para unos, no necesariamente lo es para otros.
El IDH (Índice de Desarrollo Humano) elaborado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) es un indicador muy discutible de lo que es o debe ser considerado como desarrollo humano. Parece más elaborado para confirmar la tesis de que los estados occidentales son desarrollados y siguen avanzando en ello, que ser de verdad un índice de desarrollo.
El IDH mide el grado de escolarización, la esperanza de vida al nacer y la renta per cápita de los estados. Cada uno de estos factores cuenta una tercera parte y son calculados sobre la base del promedio estadístico. (Si dentro de un grupo, 1 persona posee 10 manzanas, y las otras 9 personas no poseen ninguna, según la estadística, en este grupo hay 1 manzana per cápita.)
El IDH por lo tanto no toma en cuenta la desigualdad en ingreso, y si lo hiciera, un estado como EE.UU., bajaría drásticamente en este listado del desarrollo humano según el IDH. Por ejemplo, en un cálculo basado en las cifras del año 2000, se muestra como EE.UU. baja de la 6ª a la 18ª posición si tomamos en cuenta la desigualdad.
En el Estado español la renta per cápita es de 19.472 dólares (cifra del 2000). Pero, el 10% más pobre de la población, solo dispone del 2,8% del ingreso, mientras el 10% más rico dispone del 25,2%. La renta per cápita para el 20% más pobre de la población sólo es de 7.223 de dólares. Comparando con un país como Eslovenia, considerado ‘menos desarrollado’, vemos que el 20% más pobre de la población dispone de un ingreso más elevado que en el Estado español: 7.849 dólares. Pero también si hablamos del grado de escolarización, podemos preguntarnos si las escuelas tal como existen en el mundo occidental y cada vez más presionadas para que se privaticen, son garantías de un desarrollo integral de la persona que incluya lo creativo, lo emocional y lo espiritual.
Para hablar del nivel de desarrollo de los diferentes estados, me parece que existen otros indicadores más relevantes que los utilizados por el PNUD. La lista de indicadores que sigue no pretende ofrecer ningún ranking de estados más a menos desarrollados, ni ofrecer ningún modelo matemático. Sólo pretende contribuir a que se piense. Criterios para medir el desarrollo de una sociedad: La convivencia dentro de la sociedad; la convivencia con las otras sociedades; el desarrollo económico; el nivel de salud integral de la población; el nivel de democracia del Estado; la justicia y la aceptación de las normas básicas; el cuidado del entorno medioambiental y el gasto militar.
Cabe acotar que la perversidad como síntoma del subdesarrollo occidental ha llegado a tal nivel que se ha dejado en manos de unas pocas multinacionales, sólo preocupadas por sacar el máximo beneficio financiero sin ninguna norma ética, la libertad y el poder de decidir sobre la vida y muerte de la mayoría de la población mundial.
Son las multinacionales que deciden quiénes tienen el derecho a recibir tratamiento médico o quiénes no. Según Intermón, dos mil millones de personas en el mundo no reciben el tratamiento médico adecuado por culpa del precio de los medicamentos establecidos desde los monopolios otorgados por los gobiernos a las multinacionales. Y como si fuera poco, en los últimos meses, una multinacional ha recibido la patente (y por ello el monopolio) sobre una semilla de maíz del tipo ‘terminator’. Eso significa que es una variedad de maíz estéril. Los campesinos no solamente serán obligados a comprar cada año las semillas, sino, por el efecto comprobado de la contaminación entre diferentes cultivos, la semilla terminator irá contaminando cultivos nativos de maíz, con el peligro de exterminar las especies nativas de maíz.
Reconocer la patente (y permitir el uso de la semilla) significa en realidad que los gobiernos (por ejemplo, de Europa y EE.UU.) han otorgado a una empresa el derecho de determinar quién podrá alimentarse y quién no podrá.

21 agosto, 2006

Gran satisfacción humanista

Con la presencia del decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba en representación del titular de la Casa de Altos Estudios y de los Rectores de las Universidades Federal de Santa María (RS, Brasil) y Experimental de Zulia (Maracaibo, Venezuela), e importantes autoridades académicas de América Latina, culminaron las I Jornadas Internacionales de Estrategias Macro desde el Humanismo Económico organizadas por el CIEC en la Universidad Nacional de Córdoba.

Se presentaron 71 de los 85 trabajos comprometidos por científicos sociales de Alemania, de la Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Cuba, Dinamarca, Guatemala, México, Venezuela. Además, se hicieron las VI Jornadas Nacionales del Plan Esperanza, la estrategia macroeconómica del CIEC y la Red de Centros del Humanismo Económico para la Argentina, que ahora se comienza a construir en todo el Continente latinoamericano,como asegurara Luis Eugenio Di Marco, inspirador y coordinador.

El acto de cierre—con música folclórica de la Región interpretada por los Coros de la Facultad de Derecho y del Colegio de Escribanos—contó con los discursos de despedida de Hans Keeding de la Universidad de Copenhagen y de Luis Eugenio Di Marco, Director del CIEC.

Tras valorizar los relevantes logros, ambos rescataron su continuidad en las próximas ediciones: II, Santa María, Brasil, 2008; III, Puebla, México, 2010; IV, Caracas, Venezuela, 2012; V, Washington DC, Estados Unidos, 2014; VI, Santiago, Chile, 2016; VII, Bogotá, 2018, Colombia, La agenda alienta la construcción de esquemas semejantes al Plan Esperanza desde el Humanismo Económico en países hermanos del Continente.

Finalmente, cabe mencionar que el Director del CIEC, como creador del Humanismo Económico en América Latina, ha sido invitado, por la Asamblea Nacional y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela, a una sesión cumbre sobre los cambios cualitativos en el análisis científico de la Economía junto a los premios Nobel Amartya Sen (Harvard University) y Joseph Stiglitz (University of Columbia). La reunión tendrá lugar en Caracas los días 28 y 29 de Setiembre de 2006.

08 agosto, 2006

El Humanismo económico vuelve a dar frutos

El Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, hoy Fundación CIEC, nació a la vida institucional en 17 de abril de 1975. Una serie de actividades—junto a las investigaciones socioeconómicas—fueron dando forma al CIEC. Entre ellas, la publicación trimestral ininterrumpida de la revista Informe Económico CIEC, el Plan Esperanza y las 5 Jornadas Nacionales que permitieron estructurarlo, y los 5 Encuentros Internacionales de Economía (EIE). El motor de todos estos acontecimientos es Luis E. Di Marco, doctorado en Economía en EEUUA y Canadá.

Así, el I Encuentro Internacional de Economía (IEIE, Lima, Perú, 1990) marcó una vitalidad implícita en quiénes creemos en un mundo distinto . El IIEIE (Carlos Paz, Argentina, 1995) significó el despegue definitivo tras los encendidos discursos de John Kenneth Galbraith (Harvard) y Julio H. G. Olivera (Universidad de Buenos Aires) y la de ensayistas de América Latina, Canadá, Estados Unidos y Europa, con una asistencia de 1600 personas.


El IIIEIE (Córdoba, Argentina, 1999) con la presencia del Nobel MGill Buchanan—como figura excluyente— significó la expansión del Humanismo Económico con la creación de los CIES, Centros de Investigaciones Económicas y Sociales. Hoy son 30 CIES establecidos en la Argentina. En 2001 nacía el Plan Esperanza, escrito en 3 documentos en las 5 Jornadas Nacionales—2001, San Luis; 2002, Córdoba; 2003, Santa Fe y Paraná; 2004, Santa Fe).

El IVEIE (Córdoba, Argentina, 2002) plasmó definitivamente los ideales de la Economía con rostro humano con la presencia masiva de intelectuales de América Latina.

Finalmente, el VEIE (Buenos Aires, Argentina, 2005). Y el antes y el después se justifica en que, en base a los trabajos presentados, y la excelente disposición de los participantes del Continente comenzó a plasmarse la realización de las I Jornadas Internacionales de Estrategias Macro desde el Humanismo Económico.

Chile, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Paraguay, Venezuela, y todos los países hermanos de América Latina, van a comenzar a estructurar planes donde el hombre sea principio y fin de la economía, es decir, donde el Humanismo Económico perfile las bases de la nueva civilización que se avizora cada vez más concreta, cercana y posible.

Estaremos juntos en la Docta, en 8 días más, abrazando la fe del Humanismo Económico.

La foto: Pablo Maksymenko, del CIES porteño.

07 agosto, 2006

Vamos bien, dicen las estadísticas

La Argentina, Chile y Uruguay lideran el ranking de los países de América del Sur que gozan de un mayor nivel de bienestar, según indicó un estudio del Banco Mundial (BM) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) realizado en el 2005.
Estos resultados surgen del Programa de Comparación Internacional (PCI) del BM y la coordinación de la CEPAL, destinado a medir las paridades del poder adquisitivo, los niveles de precios y el volumen del Producto Interno Bruto (PIB) en forma comparable entre 10 países de América del Sur.
El estudio estableció también que la Argentina lidera el ranking de mayor nivel de consumo de América del Sur.
En la Argentina, el consumo de los hogares per capita, en términos reales en el 2005, fue 61% mayor que el promedio de la región suramericana, indicó el informe.
Chile y Uruguay aparecen con un 48% y un 43% respectivamente, por encima del promedio regional, mientras que Paraguay y Bolivia ocupan los últimos puestos del ranking, con un 69% y un 52%, por debajo de la media para América del Sur.
Por otra parte, se comparó los niveles de precios entre países y se identificó en qué lugares de la región resulta más o menos caro vivir, de los cuales "Chile, Brasil y Uruguay son los tres países más caros de la región, mientras que Bolivia y Paraguay son los más baratos".
Respecto al precio de los productos de la canasta familiar, el estudio determinó, que la carne vacuna es mucho más cara en Chile que en países productores como Argentina o Paraguay.
Argentina gasta más que sus vecinos en la mayoría de los bienes del hogar, mientras que Uruguay lidera el gasto en transporte: un 46,6% más que la media regional.
En cuanto a los servicios, la telefonía resulta más barata en Argentina y Paraguay, pero relativamente más cara en Chile y Brasil.
También, los libros y periódicos son más accesibles en Argentina pero más caros en Chile, Brasil y Venezuela, mientras que los electrodomésticos tienen un costo más alto en Brasil, pero más bajo en Chile, Colombia, Uruguay y Venezuela.
El estudio también tuvo en cuenta el costo de la comida en los restaurantes, que resultaron más caros en Argentina, Chile y Uruguay --los tres países con el mayor consumo per capita de la región-- que en Brasil, Bolivia, Paraguay y Colombia.
Otra vez, promedios. Es decir, datos que esconden diferencias. Lo más significativo de la información está en que “Argentina” muestra un gasto familiar mucho más elevado que el resto de Sudamérica.
Y, sin embargo, algo más de la mitad de la población está bajo la línea de pobreza. O sea que, las estadísticas, amañadas así, ocultan realidades. El reparto es espantoso. El empobrecimiento de la mayoría, vergonzoso. Si no, véase la pelea por los alquileres; el déficit de vivienda, la crisis de los transportes.
Todos son rasgos de un sistema subglobalizado, dominado por un desacuerdo social que muestra de para los patrones el salario es un gasto y no un dinero que vuelve en el consumo de trabajadores (cada vez más empobrecidos).
¿Cuánto se podrá mentir pregonando una economía de mercado cuando el vínculo de la producción y el consumo está roto por la corrupción del rol empresarial y el sometimiento de las autoridades públicas a los caprichos de los que más tienen?