Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

24 septiembre, 2006

¡Vamos, Mujer!

Además de los 181 países que han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, más de 120 naciones han adoptado planes nacionales de acción para la igualdad de género, también se han promulgado leyes y políticas para fortalecer el acceso de las mujeres a la salud, educación y oportunidades de empleo, y para acabar con la impunidad de la violencia basada en género.
Africa tiene su primera mujer presidenta, Ellen Johnson Sirleaf en Liberia, y Michelle Bachelet es la primera mujer en la presidencia de Chile.
Cifras del Banco Interamericano de Desarrollo muestran que entre 1995 y 2005 el número de ministerios ocupados por mujeres en América Latina se ha duplicado respecto de la década anterior.
En el caso específico de los estados se tiene ejemplos como el Reino Unido donde existen ayudas y desgravaciones fiscales por cada hijo y un aumento de los servicios para el cuidado y la educación de los niños.
También en Francia el Parlamento aprobó, el pasado 23 de febrero, un proyecto de ley que pretende eliminar antes de cinco años la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Por primera vez la cuarta parte del gabinete boliviano está compuesto por mujeres.
Por su parte, el gabinete del gobierno español esta compuesto por ocho ministros y ocho ministras y el planteamiento más ambicioso que tiene, es un reciente proyecto de ley, que garantiza una presencia de al menos el 40% de mujeres en las listas electorales de los partidos y en los nombramientos del Ejecutivo, al tiempo que estimula a las empresas para que fomenten la presencia femenina en sus direcciones.
Suecia también tiene, en su gabinete ministerial, igual número de mujeres y de hombres.
Portugal, por su parte, cuenta con una Comisión para la Igualdad en el Trabajo y el Empleo, que ha creado un premio específico para luchar contra la segregación en el mercado de trabajo y reducir desigualdades salariales.
El desempeño integral de la mujer y la erradicación de las distintas formas de discriminación actuales, son factores determinantes para alcanzar un estadio superior en el desarrollo social.
Actualmente el 40% de la población económicamente activa, en las áreas urbanas de América Latina, son mujeres, aunque el desempleo es más alto entre la población de sexo femenino, reveló un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este incremento de la participación de las mujeres en el mercado del trabajo se debe a la mejor escolarización, al crecimiento urbano, a la disminución de la tasa de fertilidad y a los nuevos patrones culturales que favorecen su autonomía, además del aumento del número de hogares encabezados por mujeres.Según la OIT, el servicio doméstico representa 15,5% del total del empleo femenino de Sudamérica, donde las mujeres se encuentran en los niveles menos privilegiados.
El sector informal ocupa a cerca de la mitad de las mujeres con empleo en América Latina, donde la diferencia de ingresos entre los dos sexos es evidente. En Brasil, por ejemplo, 71 por ciento de las mujeres negras trabajan en el sector informal, una proporción mayor que los hombres negros (65 por ciento), las mujeres blancas (61 por ciento) y los hombres blancos (48 por ciento).
En Guatemala, sólo 10,6 por ciento de la población indígena con alguna forma de empleo trabaja en el sector formal de la economía, comparado con 31,8 por ciento de los trabajadores no indígenas. También en la economía formal el ingreso mensual de las mujeres ha alcanzado sólo el 75 % del salario de los hombres, explica el estudio.
La diferencia de ingresos entre sexos en América Latina es mayor que en cualquier otra región del mundo. Del mismo modo, el estudio confirma que las mujeres continúan en desventaja en cuanto a la protección social en la región, la mayoría con más de 65 años no recibe jubilación, ni ninguna otra forma de pensión, porque pasaron toda su vida adulta haciendo trabajo doméstico no remunerado y labores del hogar.Todavía es raro encontrar mujeres en los peldaños más altos de los sectores financiero y comercial de América Latina, donde las largas horas y la arraigada discriminación, hacen difícil la vida para las que trabajan.
Pese a que hace 25 años que se adoptó la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, en sus siglas en inglés) de Naciones Unidas por 181 países (algunos con reservas, quedando fuera EE UU y Sudán), al menos 36 países tienen leyes que discriminan a las mujeres, según la sección española de Amnistía Internacional (AI).Ejemplos de estas leyes tenemos varios: Las mujeres no tienen derecho al voto en Arabia Saudí y “no se les permite circular libremente si no es en compañía de un familiar próximo varón, ni siquiera para recibir atención médica urgente”.
En otros casos, las leyes admiten directamente la violencia contra las mujeres, por ejemplo, permitiendo los llamados “delitos en nombre del honor” en el Líbano o Nigeria, donde el Código Penal permite que los maridos “utilicen la violencia física para “regañar” a sus mujeres siempre que no causen un “daño grave” y en algunos estados del norte se puede castigar a lapidación a una mujer por tener un hijo sin estar casada. En Yemen las mujeres deben estar disponibles para tener relaciones sexuales con sus maridos y no pueden abandonar el hogar conyugal sin permiso. Por otra parte, en Camerún el marido “decide si la mujer trabaja o no”. En Guatemala el violador tiene la atenuante de la suspensión de la condena si se casa con la víctima. La poligamia, es legalmente admitida en países como Mali o Argelia, el Código de Familia argelino “limita los derechos de la mujer en el matrimonio al consentir la poligamia, ordenar la obediencia de la mujer y restringir las causas de divorcio para las mujeres”. En Chile el marido es el titular de la custodia de bienes conyugales.En Israel, a diferencia de los hombres, una mujer judía no tiene derecho a divorciarse, tal y como estipula la ley rabínica y sanciona la ley estatal.

En la foto: Mary Robinson, irlandesa, desde la ONU, destacada luchadora por la no discriminación.

16 septiembre, 2006

Riqueza de las Jornadas CIEC de Agosto

Por primera vez en mucho tiempo los países de América Latina aprovecharon la bonanza internacional para mejorar las cuentas fiscales y reforzar el frente externo. Además, muestran en general políticas monetarias y cambiarias más flexibles y prudentes, coordinadas con una estrategia de desendeudamiento y mejora en la sustentabilidad del stock residual de deuda (desdolarización, alargamientos de plazos). En este contexto de progreso macroeconómico sustantivo, América Latina se encamina en 2006 a un crecimiento económico del orden del 4,5 %, sellando el cuarto año de expansión continua (2003-2006). Las buenas perspectivas económicas en países gravitantes como Brasil, la Argentina, México y Chile auguran un comportamiento favorable en el 2007.
Es indudable que la región todavía tiene una materia pendiente en la distribución del ingreso. Es un aspecto crucial desde el punto de vista social, económico e institucional, y particularmente desde la visión del Humanismo Económico. A su vez, la generación de empleo de calidad para el trabajador medio es el principal instrumento para mejorar la distribución del ingreso. En efecto, una mejora en el nivel de empleo implica mayor ingreso para los hogares, sobre todo en el caso de que el empleo generado sea en el sector formal. De hecho, un trabajador que consigue un puesto cubierto por la seguridad social tiene una alta probabilidad de salir de la pobreza, algo que no ocurre para alguien empleado en el sector informal. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), observa un impacto favorable del crecimiento económico sobre el empleo (3% en 2005). El aumento del empleo se produce mayoritariamente en el sector formal de la economía; es un signo alentador teniendo presente que en los últimos 25 años, buena parte de los puestos de trabajo habían surgido del sector informal.
Los nuevos puestos de la Región se crearon básicamente en la industria manufacturera, bienes raíces y servicios a las empresas (19%) y en la construcción (9%). La tasa de desempleo de América Latina es del (9,1%), el nivel más bajo desde mediados de los años 1990, y representa el tercer año consecutivo que mejora la tasa de ocupación: alcanza el 53,6% de la población en edad de trabajar. Los salarios reales en 2006 registran aumentos significativos no verificándose contracción salarial en ningún país. Según datos de la CEPAL, en nueve países los salarios del sector formal aumentaron (3,1%), con alzas considerables en la Argentina, Uruguay y Venezuela, y moderadas (2,1%) en Chile, Costa Rica y México.
A pesar de la situación alentadora que vive América Latina, los tomadores de decisiones no deben quedarse con los brazos cruzados esperando que se derrame el crecimiento económico. Existen millones de personas que piden ayuda, que viven en la pobreza e indigencia, que carecen de servicios esenciales como la educación, la salud y la vivienda, temas centrales en la preocupación que sustenta la ideología y la acción del Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba (CIEC) y la Red Argentina de Centros del Humanismo Económico (ahora extendiéndose a América Latina).
Por eso estas I Jornadas Internacionales de Estrategias Macro desde los Humanismos Económico y Tecnológico del CIEC en la Universidad de Córdoba, la más antigua de la Argentina (fundada en 1613). Como se desprende del libro de los abstracts (cfr., El Sueño Latinoamericano, Córdoba: Ediciones CIEC, 2006), se han reunido expresiones relevantes del pensamiento latinoamericano. Ellas vienen de Alemania, Brasil, Bolivia, Colombia, Cuba, Chile, Dinamarca, Estados Unidos, Guatemala, Inglaterra, México, Puerto Rico, Venezuela, de los Centros de Investigaciones Económicas y Sociales de la Argentina creados por el CIEC. En los ensayos, se privilegia una posición principista, aquella que privilegia una formulación pegada al drama del hombre común de la historia, esto es, crear una economía de, para y por el hombre, el Humanismo Económico, en la inteligencia de que ello es viable con los instrumentos mismos de la ciencia económica. En la consideración de todos queda la necesidad de aprovechar la coyuntura que vive América Latina... Debe ser la oportunidad de que el crecimiento económico se convierta en un verdadero sendero de desarrollo (crecimiento con equidad), es decir, que los datos no sólo expresen estadísticas positivas sino también mejoras continuas en la disminución de la pobreza, la marginalidad, las desigualdades, hoy muy flagrantes. Este es el sentir del CIEC, y se lo expresa en estas JORNADAS como un pedido ferviente a los hermanos latinoamericanos para que juntos comencemos el camino nuevo (como se hace en la Argentina con el PLAN ESPERANZA, la estrategia del Humanismo Económico), uno para instalar la sociedad para todos.
Y por eso la esperanza de que estas Jornadas Internacionales vividas en Agosto, se prolonguen en Brasil 2008, México 2010, Venezuela 2012, Chile 2014, Estados Unidos 2016,como se viene gestando.

Informe elaborado por Hugo J. Vogler, economista-jefe del CIEC, licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Córdoba.

10 septiembre, 2006

MO.RE.NO. Y SOBERANÍA ENERGÉTICA


Con las firmas de Pino Solanas, su presidente; Gustavo Calleja, vice, y el resto de los directivos del Movimiento Nacional por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora (MO.RE.NO.) se dio a conocer una declaración:

En los próximos días, los legisladores deberán resolver si ceden una gran porción de los ingresos de los argentinos a las mayores beneficiarias del espectacular saqueo a que fue sometida nuestra Nación por el proceso de desregulación y privatización, iniciado en 1989 y aun vigente. Actuando siempre a instancia y complacencia del Poder Ejecutivo de turno, los diputados se aprestan a votar una serie de beneficios de todo tipo, teóricamente destinados a promover las actividades exploratorias, que no significan otro cosa que eximir a los trusts internacionales del petróleo de correr el riesgo minero, prácticamente el único de peso que existe en esa actividad, al que estaban obligadas por su propia responsabilidad empresaria.

En forma transversa, se va cediendo a las provincias facultades de dominio jurisdiccional que están en manos de la Nación y que así deben mantenerse. Vuelve a repetirse la historia: las inversiones y las pérdidas son del Estado Argentino y las ganancias son privadas. Con este proyecto, se restan recursos a la educación, salud, seguridad y desarrollo infraestructural.

Resulta curioso que si no invirtieron con el barril que superó los 70 dólares, ahora exijan hacerlo a costa de los impuestos que paga toda la población argentina. Es inadmisible que se pretenda que en esta actividad tan rentable tenga que venir el Estado a apoyar exigencias que no son aceptadas en ningún lugar del mundo. De tal forma, se pretende subsanar la alarmante declinación de las reservas de petróleo y gas originadas en la explotación depredatoria, exportaciones intensivas e inconstitucionales, la ausencia casi total de las inversiones en exploración, y a la desaparición de todo control estatal, ya que se extrae a simple declaración jurada.

En contrapartida, siguen gozando de la libre disponibilidad del 70% de las divisas de exportación y obtienen beneficios descomunales: el costo promedio de producción del barril en Argentina son U$S 5.- y en el mercado internacional supera los U$S 70.- Diecisiete años de vigencia incontrolada de las reglas del mercado muestran un fracaso inocultable ante la pérdida del autoabastecimiento, logrado en la década del 80 sobre la base del esfuerzo de nuestra empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

No nos cabe duda que el Congreso es el poder popular por excelencia. Históricamente, existe un gran número de legisladores que integran la larga lista de traidores a la patria. En forma destacada, figuran en ella quienes votaron, en la Infame Década de los 90, las leyes de Reforma del Estado y Emergencia Económica, como también los que dieron quórum para el tratamiento de las leyes de Federalización del Subsuelo y privatización Y.P.F., Gas del Estado -votada con cinco falsos diputados- Agua y Energía Eléctrica, Hidronor y Segba, y los que permitieron la Reforma Constitucional de 1994 que, con el eufemismo de provincializar el dominio originario del subsuelo, han viabilizado su privatización.

Así como el Poder Legislativo, haciendo justicia a la memoria de los desaparecidos, torturados y asesinados por el Proceso dictatorial reparó la sanción de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, tiene hoy la obligación de iniciar la reparación de los perjuicios ocasionados por aquellas leyes medulares en el proceso de saqueo y depredación de la más importante riqueza nativa de los argentinos; leyes que provocaron la conversión de millones de trabajadores en desaparecidos sociales.

05 septiembre, 2006

Únicamente en SIXSTAR y en PUNTO.DIGITAL

01 septiembre, 2006

Voces regionales en las I Jornadas del CIEC

Luis E. Di Marco ofrece este resumen conceptual de lo vivido en las Jornadas cordobesas convocadas por el CIEC.
Desde el Brasil y en base a su realidad sociopolítica, se ha señalado en el Encuentro de agosto la enorme extensión territorial y su vastedad en materia de recursos naturales. Se observa la injusticia en términos de equidad social. Entre las razones se cita la concentración extrema de la estructura de la propiedad de la tierra. Y así Brasil está muy por debajo de buena parte de los países de la Región en términos de logros sociales. Abunda el analfabetismo, la desnutrición, la falta de acceso a la asistencia médica. Sucede que el país está dominado por una “élite” y con instituciones asociadas al capitalismo internacional que insiste en modelos importados, divorciados con la realidad pobre del Brasil. Y cuando surge un gobierno que busca revertir semejante cuadro, surgen dificultades impuestas por tales grupos, y ello por el poder económico que detentan, muchas veces con la complicidad de los medios.

Desde Chile se apunta a que la historia de América Latina está marcada por la búsqueda constante de respuestas y alternativas de solución a los conflictos sociales en un marco de crisis política, económica, social, ambiental. Mientras tanto, setenta y dos millones de hermanos latinoamericanos viven en pobreza extrema y sufren las secuelas del hambre, el analfabetismo funcional sigue siendo un problema relevante, aún no superado... Cada vez más la educación es un negocio y no un derecho básico para los niños y jóvenes de nuestra región, y se sigue obligando a las comunidades indígenas a desplazarse de sus territorios de origen. El neoliberalismo ha sido marginal al beneficiar sólo a ciertas “élites”, con el consiguiente despojo a la mayoría de los ciudadanos; ha generado un proceso de cambio sin solucionar problemas como la pobreza critica, la mala distribución del ingreso, los abusos laborales y el exterminio de los pueblos indígenas. Se han agudizado graves problemas ecológicos.

En contraposición surge nuevamente el populismo en América Latina como una respuesta a la pobreza, desigualdad y desesperanza. Y goza de gran consenso dada su capacidad de adaptación a las diferentes realidades: se presenta ajeno al poder tradicional y promete perspectivas innovadoras. Sin embargo, para muchos sociólogos, historiadores y politicólogos, el populismo latinoamericano se vincula a liderazgos individuales, partidos políticos débiles, falta de consolidación democrática. Para muchos economistas se relaciona con una política macroeconómica generadora de inflación y déficit fiscal, además de asociarse a políticos que buscan un amplio apoyo de las masas para llegar al poder.

Para algunos líderes europeos los sistemas políticos de América Latina, son regímenes totalitarios que ponen en peligro valores como la libertad, la dignidad de la persona y la democracia. Frente a esta disyuntiva está la necesidad de respuestas claras y objetivas basadas en la investigación social y económica que oriente a disminuir o erradicar los fracasos y riesgos expuestos, sin sesgos partidistas ni colectivos. Este es un motivo más que suficiente para que los científicos sociales—economistas, filósofos, historiadores, sociólogos, politicólogos—autoridades democráticas, funcionarios, toda clase de líderes, aúnen esfuerzos para incentivar encuentros, jornadas y debates latinoamericanos sobre la dimensión olvidada del desarrollo, formación de capital y ética, para crear conciencia social de nuestra realidad, para construir unidos y responsablemente proyectos sociales.

Desde Cuba se estima que la crisis generalizada del llamado “consenso de Washington” y el surgimiento de gobiernos de fuerte origen popular—dirigidos a rescatar la soberanía nacional, las riquezas naturales, el patrimonio étnico-cultural, las funciones políticas, sociales y económicas de los Estados—marcan una era con definidos sesgos sociales que apuntan al desarrollo sostenible de América Latina. Se trata de privilegiar al ser humano en justicia y equidad, a una reinserción internacional, donde priven los ideales del Humanismo Económico tan claramente expuestos en estas Jornadas vía los ensayos expuestos.
La reciente concreción de la Cumbre presidencial del Mercosur en Córdoba (Julio de 2006), y proyectos como el Alba, “Alternativa Bolivariana para las Américas” impulsado desde Venezuela, Bolivia y Cuba, señalan el camino nuevo del Hemisferio Occidental. Justamente, el ALBA impulsa proyectos concretos que conducen a una integración alternativa por su ética, principios, objetivos y métodos, centrados en el ser humano—sujeto y objeto del desarrollo sostenible. Y ello, vía la inserción participativa con equidad, conducen realmente a la segura liberación de la dependencia en temas clave como la salud, la educación, la vivienda, la energía, el petróleo, el agua, el medio ambiente.

Hay, pues, razones para el optimismo: estas I Jornadas Internacionales organizadas por el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba con la presencia de tan destacados pensadores del Continente latinoamericano son el claro signo de un cambio estructural perdurable. Mejor todavía, lejos de los coqueteos políticos, la reflexión intelectual de las Jornadas permite señalar que los Humanismos Económico y Tecnológico quedarán definitivamente afianzados: prueba de ello, es la consecución de las Jornadas en los años 2008 (Brasil), 2010 (México), 2012 (Venezuela), 2014 (Chile), 2016 (Estados Unidos). Como vaticinara un grande de América, José Martí, lo haremos “con todos y para el bien de todos”.

Desde Guatemala se hace la siguiente semblanza. El país se caracteriza por la gran diversidad lingüística, étnica y cultural en una sociedad con muchos contrastes. Existen marcadas diferencias socioeconómicas: hay una extrema concentración de la propiedad. La desigualdad del ingreso, producto también de la concentración del poder, se manifiesta en los elevados índices de pobreza.
Hay, en Guatemala, elevada indigencia que se manifiesta en un ostensible déficit de consumo, altos índices de desnutrición, deficiencias en salud y asistencia médica. En lo sociocultural, se observan bajos niveles de alfabetización y escolaridad, altos déficit de vivienda, deficientes condiciones ambientales, etc.
A ello se suman la baja cobertura y las deficiencias en la prestación de servicios sociales básicos en diversas áreas. De acuerdo con los principales indicadores, Guatemala se encuentra, en suma, entre los países de mayor desigualdad socioeconómica y de más bajo desarrollo humano en la región; ello afecta en mayor medida a la población rural del país, a los pueblos indígenas y a las mujeres.
Todo se mantiene por la persistencia de estructuras de exclusión, por las insuficientes tasas de crecimiento económico, por la bajísima carga tributaria, por la ausencia de políticas públicas redistributivas, acompañadas de la falta de voluntad política de los gobiernos y la corrupción generalizada (hay élites sociales con enormes ventajas económicas en detrimento de las mayorías marginadas). Tal realidad es el resultado de directrices neoliberales en la conducción de la economía y la sociedad.
En este contexto, los ideales e instrumentos del Humanismo Económico constituyen referentes básicos para la transformación de la realidad histórico-estructural, y la construcción de una nueva sociedad en Guatemala.

Uno de los objetivos plasmados en las JORNADAS es que los intelectuales de América Latina elaboren estrategias como el Plan Esperanza de la Argentina.

Desde México (con representación de las Universidades de Guadalajara y Puebla), llegaron estas reflexiones. El proceso de mundialización ha impactado vía formas económicas, sociales, políticas y culturales: los modelos de integración son apenas imágenes de dominación. Así, acentúan la pobreza, la competitividad, la migración y nuevas enfermedades, ahondando los desequilibrios ecológicos. Pero existen propuestas novedosas surgidas de la esencia popular en búsqueda de la identidad latinoamericana enmarcada en el sueño de Bolívar y San Martín. Y ello impone que la competencia, por ejemplo, se traduzca en oportunidades reales de desarrollo, y que el avance sea cierto en la consecución del Humanismo Económico.
Y en esto el CIEC, Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, con sus Centros hermanos en la Argentina y en América Latina toda, no están solos. Desde el alma profunda de las naciones, acompañan el “Movimiento de Campesinos sin Tierra” de Brasil; los “Mineros y campesinos” y la “Guerra del Agua” de Bolivia; el “Ejército Zapatista de Liberación” de México; y muchos otros.

Observaciones finales
Existe, pues, un gran empuje para generar un crecimiento sostenido—protagonizado por hombres y mujeres de pensamiento reunidos en las I Jornadas Internacionales de Estrategias Macro desde el Humanismo Económico—basado en una distribución igualitaria del ingreso, esto es, una sociedad de iguales. América Latina es la Región más injusta a resultas de las políticas neoliberales (según el Banco Mundial, la décima parte de los más ricos percibe el 48% del ingreso total de la Región, mientras el 10% más pobre recibe apenas el 1,6%).
Por ello, se busca una integración dentro de la identidad latinoamericana en la construcción del Humanismo Económico. Esto es necesario porque el neoliberalismo ha aniquilado a los más pobres, y a sus esperanzas, pero jamás podrá eliminar la conciencia y el imaginario de una sociedad nueva, solidaria, con equidad social, sin excluídos. Específicamente, crear “Planes Esperanza” en todos los países de América Latina es el comienzo de un capitalismo social que reemplace al esquema existente que, por su olvido del hombre, camina inexorablemente hacia su fin.
Quienes ya trabajaron en el Plan Esperanza, dan su testimonio en estas Jornadas Internacionales. Están presentes la economía solidaria y los disparadores de crecimiento con equidad social—baluartes del Humanismo Económico—vienen de los CIES (Centros de Investigaciones Económicas y Sociales) de Buenos Aires, del Chaco, de Entre Ríos, de Córdoba, de Corrientes, del Comahue, de La Plata, de la Patagonia, de Río Cuarto, de Salta, de San Juan, de Santiago del Estero, de Tucumán. Y con enorme satisfacción se deben mencionar los esfuerzos en la misma dirección desde Alemania, Brasil—CIESBra, Chile—CiesChi, Colombia—CIESCol, Dinamarca, Estados Unidos, Guatemala—CiesGuat; Inglaterra; México—CIESMex., Puerto Rico, y Venezuela—CIESVen., con una diversidad temática formidable, pero siempre en la búsqueda de la nueva civilización, aquella que convocara a los participantes del V Encuentro Internacional de Economía del CIEC, en la Universidad de Buenos Aires, Agosto de 2005.
Tal vez, como se ha sugerido, puede denominarse “socialcapitalismo” al nuevo sistema, pero nosotros preferimos llamarlo Humanismo Económico. Y es así porque, junto a lo estrictamente intelectual, está definitivamente comprometido con el hombre, individuo y sociedad, teniendo también las herramientas para lograrlo (aquellos instrumentos de política elaborados en las 5 Jornadas Nacionales del Plan Esperanza en la Argentina—San Luis, 2001; Córdoba 2002; Santa Fe, 2003; Paraná y Santa Fe, 2004, y ahora en Córdoba, 2006).