Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

24 septiembre, 2006

¡Vamos, Mujer!

Además de los 181 países que han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, más de 120 naciones han adoptado planes nacionales de acción para la igualdad de género, también se han promulgado leyes y políticas para fortalecer el acceso de las mujeres a la salud, educación y oportunidades de empleo, y para acabar con la impunidad de la violencia basada en género.
Africa tiene su primera mujer presidenta, Ellen Johnson Sirleaf en Liberia, y Michelle Bachelet es la primera mujer en la presidencia de Chile.
Cifras del Banco Interamericano de Desarrollo muestran que entre 1995 y 2005 el número de ministerios ocupados por mujeres en América Latina se ha duplicado respecto de la década anterior.
En el caso específico de los estados se tiene ejemplos como el Reino Unido donde existen ayudas y desgravaciones fiscales por cada hijo y un aumento de los servicios para el cuidado y la educación de los niños.
También en Francia el Parlamento aprobó, el pasado 23 de febrero, un proyecto de ley que pretende eliminar antes de cinco años la diferencia salarial entre hombres y mujeres. Por primera vez la cuarta parte del gabinete boliviano está compuesto por mujeres.
Por su parte, el gabinete del gobierno español esta compuesto por ocho ministros y ocho ministras y el planteamiento más ambicioso que tiene, es un reciente proyecto de ley, que garantiza una presencia de al menos el 40% de mujeres en las listas electorales de los partidos y en los nombramientos del Ejecutivo, al tiempo que estimula a las empresas para que fomenten la presencia femenina en sus direcciones.
Suecia también tiene, en su gabinete ministerial, igual número de mujeres y de hombres.
Portugal, por su parte, cuenta con una Comisión para la Igualdad en el Trabajo y el Empleo, que ha creado un premio específico para luchar contra la segregación en el mercado de trabajo y reducir desigualdades salariales.
El desempeño integral de la mujer y la erradicación de las distintas formas de discriminación actuales, son factores determinantes para alcanzar un estadio superior en el desarrollo social.
Actualmente el 40% de la población económicamente activa, en las áreas urbanas de América Latina, son mujeres, aunque el desempleo es más alto entre la población de sexo femenino, reveló un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este incremento de la participación de las mujeres en el mercado del trabajo se debe a la mejor escolarización, al crecimiento urbano, a la disminución de la tasa de fertilidad y a los nuevos patrones culturales que favorecen su autonomía, además del aumento del número de hogares encabezados por mujeres.Según la OIT, el servicio doméstico representa 15,5% del total del empleo femenino de Sudamérica, donde las mujeres se encuentran en los niveles menos privilegiados.
El sector informal ocupa a cerca de la mitad de las mujeres con empleo en América Latina, donde la diferencia de ingresos entre los dos sexos es evidente. En Brasil, por ejemplo, 71 por ciento de las mujeres negras trabajan en el sector informal, una proporción mayor que los hombres negros (65 por ciento), las mujeres blancas (61 por ciento) y los hombres blancos (48 por ciento).
En Guatemala, sólo 10,6 por ciento de la población indígena con alguna forma de empleo trabaja en el sector formal de la economía, comparado con 31,8 por ciento de los trabajadores no indígenas. También en la economía formal el ingreso mensual de las mujeres ha alcanzado sólo el 75 % del salario de los hombres, explica el estudio.
La diferencia de ingresos entre sexos en América Latina es mayor que en cualquier otra región del mundo. Del mismo modo, el estudio confirma que las mujeres continúan en desventaja en cuanto a la protección social en la región, la mayoría con más de 65 años no recibe jubilación, ni ninguna otra forma de pensión, porque pasaron toda su vida adulta haciendo trabajo doméstico no remunerado y labores del hogar.Todavía es raro encontrar mujeres en los peldaños más altos de los sectores financiero y comercial de América Latina, donde las largas horas y la arraigada discriminación, hacen difícil la vida para las que trabajan.
Pese a que hace 25 años que se adoptó la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, en sus siglas en inglés) de Naciones Unidas por 181 países (algunos con reservas, quedando fuera EE UU y Sudán), al menos 36 países tienen leyes que discriminan a las mujeres, según la sección española de Amnistía Internacional (AI).Ejemplos de estas leyes tenemos varios: Las mujeres no tienen derecho al voto en Arabia Saudí y “no se les permite circular libremente si no es en compañía de un familiar próximo varón, ni siquiera para recibir atención médica urgente”.
En otros casos, las leyes admiten directamente la violencia contra las mujeres, por ejemplo, permitiendo los llamados “delitos en nombre del honor” en el Líbano o Nigeria, donde el Código Penal permite que los maridos “utilicen la violencia física para “regañar” a sus mujeres siempre que no causen un “daño grave” y en algunos estados del norte se puede castigar a lapidación a una mujer por tener un hijo sin estar casada. En Yemen las mujeres deben estar disponibles para tener relaciones sexuales con sus maridos y no pueden abandonar el hogar conyugal sin permiso. Por otra parte, en Camerún el marido “decide si la mujer trabaja o no”. En Guatemala el violador tiene la atenuante de la suspensión de la condena si se casa con la víctima. La poligamia, es legalmente admitida en países como Mali o Argelia, el Código de Familia argelino “limita los derechos de la mujer en el matrimonio al consentir la poligamia, ordenar la obediencia de la mujer y restringir las causas de divorcio para las mujeres”. En Chile el marido es el titular de la custodia de bienes conyugales.En Israel, a diferencia de los hombres, una mujer judía no tiene derecho a divorciarse, tal y como estipula la ley rabínica y sanciona la ley estatal.

En la foto: Mary Robinson, irlandesa, desde la ONU, destacada luchadora por la no discriminación.