Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

30 agosto, 2007

Obispo Etchegoyen


La Jornada del 21 de Agosto en la USAL contó con el destacado aporte de Aldo Etchegoyen, obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina y actual Co- Presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Es Secretario General del Consejo de Iglesias Metodistas de América Latina y el Caribe. En un momento dado, expuso:
Hablemos de “globalización”, fenómeno que no es nuevo. Algunos años atrás un grupo de obispos tenía una entrevista en Cuba con Fidel Castro. Vale recordar que sobre el tema dijo: “para nosotros la globalización comenzó en 1492 con Cristóbal Colón”. No hay tiempo de hacer ahora un análisis de todo lo que esa globalización significó para los pueblos originarios.
Lo nuevo hoy es la globalización del imperio económico en todas sus variantes: feroz competencia de los mercados; explotación irresponsable de la tierra, el desmonte, las minas a cielo abierto; la comercialización del agua y otras cosas, entre ellas el uso de personas, especialmente mujeres, niños y niñas como cosas comerciales. Además de todo eso los feroces condicionamientos de los países ricos (Grupo de los Ocho) sobre los países pobres, la gran mayoría del mundo. Se vive en América latina donde casi el 50% de su población—unos 280 millones de personas—se debaten entre la pobreza y la miseria. El resultado lógico de todo esto es que la persona, la comunidad, la dignidad y el valor humanos están en grave crisis.
En febrero de 2006 se hizo en la Universidad de Buenos Aires, la VIII Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (CMI); de paso, quedó demostrado que el CMI es el organismo ecuménico más grande del mundo. Está formado por 354 Iglesias de tradición Ortodoxa, Anglicana, Protestantes—entre ellas, Luteranas, Reformadas—, también de las llamadas de la segunda reforma como la Metodista y Presbiteriana, Evangélicas Bautistas, Pentecostales, Libres, Unidas y otras. En total unos 450 millones de personas.
En esa VIII Asamblea, un teólogo y economista hacía un aporte al “Programa Fe y Economía”. Señalaba que el discurso político–económico actual esta centrado en el crecimiento: mayor producción, mayor consumo, mayores ganancias, mayor poder trasnacional, más materias primas, más tecnología; en resumen, crecimiento. En ese camino viene también mayor consumo de energía, mayor calentamiento global, mayor contaminación y polución.
De allí el teólogo deducía que esa técnica es la misma del cáncer, para él su metodología es el crecimiento… Multiplicación lo más rápido posible de las células enfermas sobre las sanas. Ese camino, si no se corta y frena, lleva a la muerte. Hace algunos años se oía el testimonio de personas provenientes de las Islas del Pacífico que señalaban, “décadas atrás la marea nos dejaba aproximadamente un metro y medio de margen hasta la tierra. Hoy, en algunos lugares… la marea, el agua, corre por las calles y arruina los campos….” Señalaba aquel teólogo, el verdadero camino es el desarrollo humano, y el cuidado de la naturaleza.
No mayor loco crecimiento; sí, mayor dignidad humana, mayores recursos para la educación, la salud, viviendas, cuidado de la tierra, el agua, y el aire. Podría añadirse, “mayor Humanismo Económico” Es preciso cambiar el eje de la situación, tarea nada fácil pero siempre desafiante.

26 agosto, 2007

La deshumanización de las comunicaciones


El Mundo se nos presenta hoy sometido a dos sistemas de fuerzas opuestas.
Por una parte, aquel originado en centros de alto poder político y económico y que se extiende por sobre fronteras nacionales y regionales. Es el mundo globalizado.
Por la otra, en oposición, aquel iniciado en puntos mucho más diminutos, locales. Es generador de comunidades que se estructuran regionalmente. Es el mundo regionalizado.
Proponemos asumir ese escenario y aplicar el esquema descrito para esbozar la naturaleza y la dinámica de los medios contemporáneos de comunicación.
En ese propósito dibujaremos una propuesta abonada por nuestros conceptos del humanismo económico. La intención será agitar la bandera del combate permanente e insoslayable: el de la construcción de la democracia genuina y popular.

Pensamos en difusión como el fenómeno que abraza todas las informaciones del acontecer diario, en el uso de medios audiovisuales.
Consideramos comunidad a toda agrupación de interesados en determinados propósitos. Un club es una comunidad; una ciudad lo es también, así como una religión.
Una comunidad puede mostrar rasgos de permenencia. O puede surgir en una circunstancia dada. Y desaparecer tras la extinción del hecho generador.
Diremos que la comunidad tiene objetivos (o sustentos) identificadores. La comunidad ostenta el sentido de pertenencia de sus miembros. Puede que se creen objetos o ideas que amalgaman lo común. Ese sentido de pertenencia puede darse constantemente o de modo circunstancial (cuando se destacan determinados disparadores relativos a esa comunidad).
Se procura explicar que hay cimientos emocionales en la concreción de una comunidad.
Los medios de difusión pueden llegar a audiovidentes locales, regionales (los que engloban localidades), nacionales e internacionales. En la medida en que su repercusión sea más amplia, más generalizados serán los temas de su interés.
Los mecanismos de difusión se montan hoy en día sobre lo emotivo y lo incierto. Arman sus noticias publicitando situaciones que promueven miedo, angustia, alegría o asombro.
En este razonamiento vamos a procurar dejar de lado la relación de los medios con los factores de poder ajenos al encuadre institucional. No desconocemos que en su mayoría son empresas proseguidoras de rédito. Y cuánta influencia tiene la cuestión en materia de independencia informativa.
Así como la globalización pasa por encima de fronteras y credos, los medios de prensa internacionales pierden su comunión regional y acompañan a las potencias trasnacionales. Su preocupación es reforzar el esquema ideológico que busca legitimar la mundialización.
En sentido contrario existen y se refuerzan las metas regionalistas, tratando de sobrevivir a las imposiciones globales. Se afanan en construir y sostener una identidad que las mantenga con vida.
Este combate se da en regiones inter e intranacionales.
La descripción que intentamos plantea la necesidad de salvar a los medios de comunicación locales y regionales como objetivo de Estado.
Cada comunidad urbana debe tener sus medios audiovisuales. Y estas empresas (públicas o privadas) deben esforzarse constantemente en originar recursos y material de comunicación que se destine a las voces e ideas locales. Y que, a la vez, se entrelacen con las de otras regiones.
Tendrá que proveerse una sustentación genuinamente democrática, regulando los cauces publicitarios en cada localidad para equilibrar poderes vecinales.

Una normativa nacional bien podría servir para capacitar recursos humanos y técnicos a cada uno de los medios, de modo que todas las regiones tengan su vía de expresión equiparable.
La sustancia y la gestión de las comunidades está basada en vínculos genuinos. El proceso abarcativo de su regionalización, también.
La globalización es una imposición que intenta reforzar a los grandes poderes. Se acompaña con mecanismos del consumismo que enseñan marcas y productos por arriba de mapas nacionales.
Los fundamentos del humanismo económico hacen evidente que ni el consumismo ni el productivismo son satisfactores reales: no alcanzan a llenar la vida. Se agotan casi instantáneamente en su deshumanización. La economía es el campo del pensamiento orientado a cubrir requerimientos esenciales del hombre y su sociedad. Tiene que ver con eficientismos y eficacias, con logros empresarios y con mercados ágiles y potentes. Pero más tendrá que vérselas con la urgencia de la democracia: que se produzca bien, que se reparta mejor y que nadie tenga modos de dibujar el destino de un semejante. Y, menos, de una comunidad.

Esta propuesta se presentó en la Jornada del 21 de Agosto, en la Universidad del Salvador, en la sede de su Facultad de Ciencias Económicas. Julio Raitzin es su autor.

22 agosto, 2007

Cordial jornada porteña



Bajo la coordinación de Teresa Merino y Luis E. Di Marco tuvo lugar la Jornada prevista para el 21 de Agosto.
Ricardo Crespo (Universidad de Cuyo), Julio César Labaké (Academia Nacional de Educación) y María Teresa Trachitte (Universidad Nacional de Entre Ríos) abrieron lúcidamente la reunión, con sede en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del Salvador. Se explayaron sobre conceptos de la economía, la filosofía y el humanismo.
Todos los temas expuestos estarán en las páginas de la Fundación CIEC.
Un panel de destacados teólogos, respresentantes del metodismo, judaísmo y catolicismo platearon los lazos entre culto y gestión económica. Aldo Etchegoyen, Carlos A. Castro Campolongo, Ariel Korob y Hernán Pérez Etchepare conformaron el panel.
Finalmente, periodistas y juristas analizaron la vinculación entre medios de prensa y la economía viva. Se destacó la ponencia de la diputada nacional Norma Morandini, extrañada por todos en la TV y la radio. Asistieron amigos de Córdoba y San Juan.
Las conclusiones versaron en la necesidad de organizar una presencia contundente del Humanismo Económico ante los medios de difusión y las instituciones del poder político.
En Noviembre, en Córdoba, se trabajará en la definición del Plan Esperanza.

13 agosto, 2007

Minieri hace Historia


Egresó de la Universidad Nacional del Sur con una licenciatura en Historia. Forzado a dejar la UNS, se instaló en Río Negro y abonó la pasión por investigar y escribir.
En 2005 se editó “Ese lejano Sur”, en la que RMM estudia el periodo 1889 a 1991, cuando se creó la firma inglesa que poseyó el millón de hectáreas colonizables, graciosamente obtenidas del gobierno de Juárez Celman, hasta el momento en que fueron transferidas a Benetton.
Los seis años de estudio de la Argentine Southern Lands Co. fueron acompañados por la investigación sobre Ángela Carranza, una cordobesa de agallas, víctima de la inquisición del siglo XVII. Esta tarea fue publicada por “Todo es Historia”.
Ramón M. Minieri espera actualmente la difusión de “Historia de olvidos”, un ensayo sobre el manejo de las estrategias ideológicas de los oficialismos de turno.
Pronto sabremos de su entusiasmo por el humanismo económico.