Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

02 enero, 2008

Ideas 2008: nueva política salarial


Esta propuesta está orientada a eliminar los efectos desalentadores que origina la relación de dependencia laboral en la producción. A la vez, emparejar los niveles salariales. Además, anular la situación de los desprotegidos, que en Argentina no es menor que el 40%. Es decir, de los que sirven “en negro”.
La reforma significa que los sueldos pasarán a cobrarse a través del Estado. Cada trabajador no calificado (esto es, profesionales aparte) tendrá su tarjeta de débito con posibilidad de retirar dinero en cualquier cajero automático. Lo mismo, emplearla al efectuar sus compras o pagos. Se asegurará la cobertura de salud.
La masa de recursos que se distribuirá provendrá periódicamente de la aportación de las unidades productivas, en porcentajes variables de acuerdo al nivel de prestación (mayoristas, minoristas, productores, etc.). Ese cuántum se definirá una vez calculado el globo salarial argentino.
Los sueldos nuevos respetarán: edad, estado civil, descendencia y características de la región de desempeño y de tipo de trabajo.
Se mantendrá inicialmente el cuadro actual de salarios para ir progresando en un emparejamiento. La idea es que una autoridad no puede premiarse con mayores posibilidades de gasto: ¿cómo justificar grandes diferencias en una misma empresa entre operarios y ejecutivos? ¿Por el derecho a comer o vestir mejor?

Las empresas dejarán de aportar toda carga originada en los contratos y convenios, salvo retenciones acordadas, como con los sindicatos, por ejemplo.

El sistema permitirá reducir las alícuotas impositivas por la mayor y mejor llegada de recursos a la administración pública.

Para el empresario, el cambio redundará en la solución de conflictos salariales, en la eliminación de aportes previsionales; en el de los riesgos de mantener trabajadores “en negro”. La nueva situación despejará el rol fundamental del emprendedor: idear y producir.
Para el Gobierno, poner “en blanco” a los trabajadores y dinamizar la economía por el alivio de las tensiones presentes. Es decir, armonizar el tablero productivo.
Los gremios específicos pasarán a atender principalmente las condiciones de trabajo y la capacitación y recreación de sus afiliados.

Los contratos profesionales intraempresarios quedarán en libertad de pactación.

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