Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

13 marzo, 2008

Consumidores: unidos o dominados


La Cámara de Diputados sancionó el proyecto que modifica la ley de Defensa del Consumidor. Contempla la posibilidad de que las empresas indemnicen a los usuarios por la venta de productos defectuosos y busca agotar las instancias de acuerdo entre empresas y consumidores.

La norma contempla las desventajas de los usuarios del interior y procura que ante los conflictos las empresas concilien con sus clientes y no sean objeto de sanciones.

Los consumidores podrán recurrir a los Tribunales Arbitrales de Consumo, que hasta hoy sólo son obligatorios en Capital pero son optativos en las provincias. Se trata de una herramienta que permitirá a cada usuario del país poder dirimir dentro de la jurisdicción donde vive los conflictos que padezca con los prestadores de servicios o comercializadores de bienes.

Los consumidores podrán dar de baja a los servicios que contrataron de la misma forma en que los aceptaron. Es decir que si se contrató fácilmente un servicio por Internet o vía telefónica, y luego se lo quiere dejar sin efecto, no habrá que ir personalmente a la sede de la empresa a hacerlo.

La iniciativa eleva las multas hasta en 5 millones de pesos para determinados incumplimientos y da a los usuarios el derecho a una indemnización por vía administrativa de hasta 3 mil pesos.

Además, obliga a los bancos a informar de manera detallada, "cierta y objetiva" todos los cargos que cobran por mantenimiento de cuenta y créditos y expresa que los usuarios podrán rescindir los contratos de servicios de la misma forma que los tomaron.

Condena, por otra parte, las "prácticas abusivas" contra los consumidores, donde a través de promociones las empresas "se aprovechan de la inocencia" de las personas.

Esta legislación reconoce la indefensión popular y la gran diferencia de poder entre público y empresas. Este defecto propio de un sistema en progresivo desequilibrio margina a los agentes de la demanda y concentra el mando en la oferta.

La economía de mercado esta cimentada sobre ese desbalance. La pasividad de los consumidores disgregados, la inacción estatal, las urgencias por sostener a los generadores de empleo privado, las presiones que se ejercen desde las economías matrices, sólo pueden remediarse a través de la monopsonización. Es decir, concentrando la gestión de los compradores. Para esto es fundamental alentar, promover, la cooperatividad regional de los consumidores. Será una forma comprometedora de ir hacia la democracia económica, que es el fundamento de la política.

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