Red argentina de Centros de estudios interdisciplinarios sobre Humanidad y Economía. Promotores de cinco Encuentros mundiales desde 1991. Coordinado desde el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba, CIEC (http://www.fundacionciec.org.ar).

24 mayo, 2008

¡Y en este rincón!!!....


Este es un resumen de lo que significan y representan las cuatro entidades del campo que encontraron la unidad en su insólito enfrentamiento con la presidencia de la Nación.
En un grosero desprecio por la institucionalidad, la jefatura de todos los argentinos respondió al reclamo unívoco de los productores originando una disputa desgastante y negativa.
Es oportuno identificar a los contendientes más visibles del kirchnerismo, que engloban a los grandes y a los chicos, a los ricos y a los menos de la tierra productiva.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) es una organización que agrupa a los grandes hacendados y terratenientes. Fue fundada en 1866. Forma parte del Grupo de los Ocho que agrupa a las entidades patronales de mayor poder: SRA, Unión Industrial Argentina, Cámara Argentina de Comercio, Cámara de la Construcción, la Bolsa de Comercio, la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (ADEBA) y la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA). Es su titular Luciano Miguens.
Las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) es una organización patronal de productores fundada en 1943. La CRA reúne a más de 300 sociedades rurales, instaladas en 13 confederaciones y federaciones que congregan a 109.000 empresarios rurales. Como organización confederal de tercer grado, la CRA reúne trece federaciones y confederaciones patronales rurales provinciales. La dirige Mario Llambías.

La Federación Agraria Argentina (FAA) fue fundada en 1912, en el curso de un cierre patronal histórico conocido como Grito de Alcorta. La mayor parte de sus miembros son medianos o pequeños propietarios rurales, principalmente concentrados en las provincias de Santa Fe y Córdoba. La FAA tienen una organización interna en la que divide el país en 14 distritos. Su presidente es Eduardo Buzzi.
CONINAGRO, sigla por la que se conoce a la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada, fue fundada en 1956. Se trata de una organización de tercer grado que reúne a diez federaciones, que a su vez reúnen a 120.000 empresas cooperativas agrarias. Una quinta parte del total de cereales y oleaginosas producidos en el país corresponden a cooperativas asociadas a CONINAGRO. Como organización confederal de tercer grado, CONINAGRO reúne trece federaciones y confederaciones patronales rurales provinciales, incluyendo a SanCor Cooperativas Unidas Limitadas y a la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FECOVITA). Su presidente es Fernando A. Gioino.
Todas ellas tienen vinculaciones internacionales.
Por lo leido, la SRA integra el cuadro de fuerzas del empresariado principalmente integrado en el cuadro de los poderes constitucionales. Es el interlocutor directo de los mayores capitales del agro en relación con el PEN, el Congreso y los jueces.
Las CRA articulan ese poder hacia abajo, más directamente con el empresariado fuerte del interior.
La FAA reúne a medianos y chicos. Sobre todo, de la Pampa húmeda. CONINAGRO abarca el espectro cooperativista.

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23 mayo, 2008

Crisis energética


El ingeniero bahiense Raúl Oscar Ponzielli disertó por invitación de Proyecto 2010, Grupo de Formación Política. ROP tuvo a su cargo la cartera chubutense de Obras Públicas (con Carlos Maestro) y es actualmente auditor de la Secretaría de Energía nacional.
Dijo:
En todo el mundo el 83% de la energía que consume es de origen fósil (petróleo, gas y carbón). En Argentina el porcentaje es similar pero la utilización del carbón es mínima
Esto tiene un efecto secundario que es la emisión de gases efecto invernadero. Es un peligro, mucho más que el supuesto agotamiento de la energía, y ya está ocurriendo
En la Argentina teníamos hasta la década del 90 un sistema absolutamente estatal. Estaban a cargo de Gas del Estado la explotación del petróleo y del gas, la generación de energía eléctrica y el transporte y distribución de gas y electricidad. Con la privatización se estableció que tanto la producción de petróleo y gas, como la generación de energía eléctrica, fueran libres y competitivas; y se los caracterizó como “de interés público”. Al transporte y la distribución, en cambio, se los caracterizó como “servicio público” y hoy son servicios regulados. Es decir que las leyes de aplicación en un caso y otro son distintas.
Tanto en el caso del gas natural como en el de la energía eléctrica puede decirse que, en general, y con excepción de algunos aspectos que se podrían discutir, las privatizaciones han sido de exitosas a muy exitosas. En el caso de energía eléctrica, hubo un aumento de la capacidad de generación del orden del 96% con respecto a lo que había originalmente.
Claro que, y ésta podría ser una de las críticas, el crecimiento fue todo en generación térmica. Se invirtió en generación a partir de recursos no renovables, con el agravante que se hizo al sistema mucho más dependiente del gas natural. No ha habido inversión en generación hidroeléctrica ni en generación eólica, aunque en este caso se justifica porque los precios no daban. El advenimiento del ciclo combinado bajó los precios de la electricidad a la mitad (U$S 25 por Mwh, una de las más baratas del mundo).
Todavía hoy estamos viviendo de la gran inversión que se hizo en generación eléctrica en la década pasada. Se invirtió tanto que para 1998 había un stock de potencia que superaba ampliamente las necesidades, y se dejó de invertir. Y como prácticamente no se volvió a hacerlo, tras un sostenido crecimiento de la demanda el panorama está actualmente muy complicado: a la falta de inversión se suman las restricciones en la producción y transporte de gas natural, que también son producto de la falta de inversión.
Ante la imposibilidad de satisfacer toda la demanda, hoy se privilegia al sector residencial en perjuicio de las industrias, que en los períodos críticos sufren cortes de energía eléctrica de varias horas por día e incluso de días enteros.
La producción de gas empezó a declinar en el año 98, antes de la hecatombe de fines del 2001. En los últimos años prácticamente no ha habido nuevos descubrimientos, y los pocos que ha habido no tienen ni comparación con Loma de la Lata. Tampoco ha habido, ni hay, suficiente exploración.
Los combustibles, el gas natural y la energía eléctrica tienen precios ridículos.
Si no se sinceran las tarifas muy pronto nos vamos a ver en serios problemas, y tengan presente que no hay energía más cara ni combustible más caro que el que no se tiene.
El costo de generación eléctrica actualmente varía entre 100 y 200 U$S/Mwh. Y el precio mayorista que se cobra es de 23 a 40 U$S/Mwh. Si hago la cuenta del consumo hogareño, de un total de $ 400 mensuales de servicios, por los 3 más importantes estoy pagando sólo $ 100, el 25%.
Las tarifas bajas determinan decisiones equivocadas de corto y largo plazo. Por ejemplo, la gente está despilfarrando energía eléctrica.
¿Quién se hace cargo de la diferencia? Subsidios. Subsidios directos del Estado a los generadores eléctricos, y subsidios cruzados (la industria paga tarifas más altas para que podamos tener una de las tarifas residenciales más baratas del mundo). Claro que por otro lado pagamos aumentos de precios en todo lo que consumimos.
El riesgo que se corre si no se paga lo que los servicios cuestan es quedarse sin servicios a mediano plazo. Esto, la gente común no lo sabe.
En petróleo, la producción está declinando desde el año 98. La Argentina volverá a convertirse en país importador de petróleo en uno o dos años más.
Argentina es el único país del mundo que cedió sus reservas de petróleo sin haber perdido una guerra.
Conclusiones:
1.- La 1ra y la más inmediata: ”es necesario sincerar las tarifas a la brevedad”.
2. Establecer una “tarifa social”, sólo para quienes lo necesitan, con límites de consumo.
3. No existe planeamiento en general, y tampoco existe planeamiento del sector energético.
4. Debe hacerse un enorme esfuerzo para “diversificar la matriz energética primaria”. Es necesario reducir nuestra dependencia del gas natural y del petróleo, teniendo en cuenta que sus precios internacionales están en continuo ascenso y la producción nacional está declinando.
· “La verdad es que nosotros ignoramos mucho de todo lo que acaba de comentar, la sociedad en general. …la gente no tiene la menor idea. …los programas periodísticos desaparecieron de la televisión abierta”.
La conferencia completa puede leerse en http://proyecto-2010.blogspot.com/2008/05/20070810-conferencia-ing-ral-ponzielli.html

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22 mayo, 2008

Los silencios del conflicto


La impericia del gobierno originó una discordia con todo el frente agrario.Aparecen mancomunados en la oposición intereses e ideologías dispares. Terratenientes y minifundistas, propietarios y peones alcanzaron una unidad impensable.
Es llamativo que el gobierno no haya podido quebrar el contrafrente, como era de suponer (lo intentó al comienzo de la tregua reclamando que se "tiraran sobre la mesa" todas las causas de angustia).
Es notable que no se hayan difundido las diferencias básicas que motivaran la consolidación de las cuatro grandes entidades agrarias. Esta fragmentación tiene una historia que debería exponerse para entender más claramente el cuadro de situación de la producción de la tierra.
Es curioso, además, que en esta instancia no se escuchen voces de presencia y aliento cooperativista, que movilizarían una alternativa poderosa para los agentes más débiles del campo. Revisando "Acción", órgano del Instituto Movilizador de crédito cooperativo se presenta la descripción de la coyuntura y se enmudece la promoción cooperativista.
Todos queremos que se soluciones el conflicto. Se deberá calmar la ansiedad de pequeños y grandes, débiles y poderosos en un escenario dominado por los monopolios de la exportación granaria y aceitera, complicada por la voracidad recaudatoria de un gobierno cada vez más desinteresado en la democracia y el federalismo.

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17 mayo, 2008

Distorsión impositiva


Milton González Malla egresó de la Universidad Nacional del Sur y obtuvo el Master of Science en Economía y Finanzas por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Es miembro de la Fundación Unidad. Es nieto de un recordado cooperativista, de quien lleva el nombre, cofundador de la Cooperativa Obrera Ltda. Actualmente es gerente de Ernst & Young en Buenos Aires.
Milton ha escrito recientemente en el diario bahiense:

La estructura tributaria que hoy sostiene el superávit del gobierno federal depende largamente de dos gravámenes distorsivos que prácticamente no tienen parangón en la experiencia internacional moderna: el impuesto al cheque y las retenciones a la exportación de bienes.
¿Por qué, pasados cinco años de recuperación económica, son necesarios estos impuestos que no existen en otros países, si nuestros contribuyentes soportan una carga más pesada que el resto en el impuesto a las ganancias y en el IVA? La respuesta a este interrogante merece un análisis en sí mismo, pero, sin lugar a dudas, una de las hipótesis posibles es que la pretendida lucha contra la evasión fiscal aún no ha dado sus frutos en la Argentina. Obviamente, otra de las posibles explicaciones que debe evaluarse es el crecimiento del gasto público federal en los últimos años.
Obsérvese la existencia de un círculo vicioso en el esquema actual. Por un lado, el impuesto al cheque desalienta las transacciones bancarias, estimula la economía informal e impide un mejor control de la evasión. Por otra parte, las retenciones no entran en la masa de recursos coparticipables a las provincias, lo cual constituye una tentación muy fuerte para el gobierno nacional, que de este modo encuentra fondos públicos discrecionales que permiten "disciplinar" a los representantes provinciales.
Por último, el largo trámite parlamentario de las recientes reformas impositivas en Europa invita a reflexionar sobre la potestad "del Príncipe" para fijar contribuciones. En efecto, desde la disputa entre lores y comunes, hace varios siglos en Inglaterra, se acepta que la autoridad tributaria recae en los representantes de los contribuyentes. Este principio elemental ha sido recogido por nuestra Constitución Nacional en su artículo 52 ("solamente la Cámara de Diputados tiene la iniciativa en materia de leyes sobre contribuciones") y, en el futuro, ningún laberinto administrativo debería volver a burlarlo.

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