
Setenta millones de personas realizan sus compras en Wal-Mart cada semana y otros confirman que son 20 millones de clientes que visitan sus tiendas diariamente. Tan sólo en un día sus ventas totales superan el Producto Nacional Bruto (PNB) de 36 países. . Actualmente mal emplea a más de 1.5 millones de personas en todo el mundo.
Wal-Mart abre una nueva tienda cada 42 horas. Al ritmo en que devora el mercado se calcula que para el año 2010 podrá doblar su tamaño. Sin embargo, otras fuentes consultadas aseguran que Wal-Mart genera 600 mil desempleos por la apertura de 70 tiendas al año, lo que afecta a pequeños y medianos comerciantes ubicados alrededor de sus tiendas. Sin embargo, según WalmartWatch, por cada dos empleos precarios que genera, provoca tres desempleos en la zona donde se instala.
En Estados Unidos emplea a 1.2 millones de personas en 3,500 tiendas. Wal-Mart se está convirtiendo en una marca de fábrica global como McDonald’s o Coca Cola. Se calcula que antes del 2010 podría contar hasta con 6,000 almacenes Wal-Mart fuera de Estados Unidos.
Aunque es la trasnacional que más dinero mueve en todo el mundo, Wal-Mart ocupa el cuarto lugar en América Latina y el Caribe con ventas que llegan a los 10 mil 676 millones de dólares luego de la española Telefónica, la estadounidense General Motors (cuyo capital es mayor al PIB de Australia), y la productora de autopartes Delphi. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) a Wal-Mart le siguen las alemanas automotrices Volkswagen y DaimlerChrysler; luego la estadunidense Ford, la petrolera española Repsol YPF, la coreana del ramo de la electrónica Samsung y la japonesa Nissan. En conjunto, de acuerdo con información de la Cepal, las 10 mayores trasnacionales que operan en América Latina generan ventas anuales por 115 mil 805 millones de dólares que equivalen al 18% del Producto Interno Bruto (PIB) de México.
De las 100 principales economías que existen en el mundo, 51 son corporaciones y 49 corresponden a países. Las corporaciones trasnacionales controlan el 70% del comercio mundial. Si Wal-Mart fuera un país independiente, sería el octavo socio comercial de China. Su influencia en los países es tan grande que puede incidir económica y políticamente en ellos. Wal-Mart ocupa el lugar 19 de las 100 mayores economías del planeta, superando a Suecia, Noruega y Arabia Saudita. Es la mayor compañía de ventas directas al consumidor en Estados Unidos, Canadá y México.
Esta es la dinámica de las grandes corporaciones que se van fusionando, arrasando con todo a su paso y van dando pie al siguiente modelo económico y último del capitalismo agonizante: las empresas- nación. Estas transnacionales que tienen sus propios presupuestos, sus propias políticas laborales, salariales y de salud por todo el mundo. Mantienen sus relaciones diplomáticas con diversos gobiernos. Desarrollan sus propios valores, identidad, cultura, uniforme, formas de pensar y vivir, hasta sus propios himnos que los trabajadores deben cantar y clubs y asociaciones familiares para reproducir esos valores. Pueden mover sus capitales y hasta trabajadores especialistas por cualquier frontera. Cuentan con más presupuesto que cualquier otra nación del planeta. Cuentan también con su propia seguridad, su propia infraestructura y territorio controlado. También pueden contar con el acceso seguro a los servicios públicos e incluso a sus plantas generadoras de energía eléctrica.
Desde 1995 la trasnacional ha enfrentado en Estados Unidos más de 70 procesos legales por actividades antisindicales, así como múltiples procesos de otro tipo incluyendo multas de más de 120 mil dólares en tres estados por destruir y ocultar evidencias en casos de demandas de clientes contra la empresa. En otro caso, tuvo que pagar 18 millones de dólares por falsificar evidencias sobre una mujer que falleció en el estacionamiento de una de sus tiendas.
En el 2003 la revista The New York Times declaró en un editorial que la "wal-martización de la fuerza laboral amenaza con empujar a miles de estadunidenses a la pobreza". En febrero de 2004 George Miller, congresista de Estados Unidos, dio a conocer un informe sobre Wal-Mart donde se documentaban abusos incluso de utilizar fuerza de trabajo infantil.
La nueva organización WalmartWatch informó en una inserción pagada en The New York Times que los contribuyentes pierden 1,600 millones de dólares que el gobierno designa a la asistencia pública porque la corporación no provee a sus empleados salarios adecuados y beneficios. También Wal-Mart es acusado de abusar del trabajo infantil y sin descanso, en horas de clase escolares, sin tiempos para almuerzo y sin pago de horas extras. A otros trabajadores, luego de cerrar la tienda a las 11 de la noche y sin descansos, deben quedarse a limpiar la tienda y salen luego de la media noche sin gozar de pago de horas extras. En Estados Unidos la mitad de los empleados de Wal-Mart tienen tan precarios salarios que entran en el rango del programa federal de estampillas alimentarias que tienen como finalidad apoyar a las personas de bajos recursos o desempleados. Los empleados de Wal-Mart en el estado de Washington componen la gran mayoría de los asistentes para programas de personas de bajo ingresos. Curiosamente, California reportó un aumento de 24% de crecimiento de la delincuencia después de la llegada de Wal-Mart.
En 2003, la Organización Nacional de Mujeres de Estados Unidos (NOW, por sus siglas en inglés), la nombró "mercader de la vergüenza" por sus políticas de discriminación sexual contra empleadas. Equal Rights Advocates, Impact Fund y Public Justice Center iniciaron una demanda legal a nombre de 700 mil demandantes contra Wal-Mart por discriminación sexual, que sería la mayor demanda de la historia contra una empresa privada. Según el Wal-Mart Watch, organización civil que publica denuncias de ciudadanos afectados por la empresa, los almacenes de la trasnacional han tenido múltiples impactos negativos en las comunidades donde se establecieron. Por ejemplo, por cada dos empleos creados por esa empresa se han destruido en promedio tres trabajos que ya existían en la comunidad.
Para los ecologistas esto no termina ahí. Según algunos estudios, una tienda Wal-Mart común y corriente atrae 3,315 carros al día. Pero un super centro de 250,000 pies cuadrados con un estacionamiento de 16 acres genera 413,000 galones de escurrimiento por cada pulgada de lluvia lo que implica que anualmente ese estacionamientos generen 240 libras de nitrógeno, 32 libras de fósforo y 5 libras de zinc para los arroyos locales, además de crear “islas calientes”. Para otros opositores de Wal-Mart la crítica se centra en la contaminación estética de sus tiendas cuando pretende instalarse en ciudades coloniales e indígenas como en la ciudad michoacana de Pátzcuaro, o en regiones arqueológicas como Teotihuacán. Así, con Wal-Mart pierden las comunidades, los consumidores, los trabajadores y el medio ambiente mientras la concentración de la riqueza aumenta y a la par la pobreza.
Wal-Mart pretende el monopolio logrando la mejor ventaja comparativa a otras empresas. Esta ventaja la construye combinando una competencia del mercado con bajos precios; precarias condiciones laborales; quiebra de pequeños y medianos comerciantes y productores locales; evasión fiscal simulando las ventas al extranjero para evitar el pago del IVA; y apretando autoritaria y despiadadamente a sus proveedores hasta dejarlos en la ruina con el uso de varios mecanismos como imponerles el precio, pagarles luego de 90 días, exigirles una cuota alta de productos que poco pueden sostener, cobrarles las pérdidas de productos rotos, o imponerles cuotas especiales para publicidad y apertura de nuevas tiendas. Otra estrategia de Wal-Mart es el uso de los tratados de libre comercio que ofrezcan los aranceles más bajos. Según WalmartWatch, cerca del 70% de los artículos que vende Wal-Mart provienen de China y según datos del Instituto de Política Económica, Estados Unidos ha perdido cerca de un millón de empleos desde los años 90 debido a las importaciones desde China que practican numerosas empresas, de las cuales Wal-Mart representa cerca del 10% del volumen total.
Wal-Mart, después que se ha desplazado/acabado todo las tiendas y empresas independientes y locales (farmacias, ropa, alimentos, ferretería, etc.), comienza a cerrar las que ha comprado consolidando el mercado y obligando a la gente a comprar en el Super Centro. Luego, Wal-Mart no hace nada con las tiendas, las deja vacías como las 371 cerradas en Estados Unidos, o las rentan, pero su contrato estipula que quien la renta no pueda utilizarla en un giro que compita con los productos que Wal-Mart vende en sus tiendas (farmacias, tiendas de ropa, alimentos, etc.). Además de este impacto local, Wal-Mart se ve beneficiado al no pagar algunos impuestos y otros incentivos fiscales o facilidades de infraestructura que un gobierno federal, estatal o municipal le ofrece con tal de que “invierta en el progreso de la región”. En Estados Unidos, las farmacias de Wal-Mart (muchas veces las únicas farmacias por kilómetros) está negando a mujeres, solteras y casadas, surtir su receta de anticonceptivos por razones religiosas, pero sin ninguna justificación legal.
Al entrar a una ciudad Wal-Mart nunca se abre directamente al público. Primero usa otras estrategias. Compra una empresa que esté operando localmente y con éxito y va tomando poco a poco el control. Luego las cierra. Elimina a un gran competidor y gana presencia incluso con el ejército de empleados y su masiva publicidad local. Asume también el control de las existencias de mercancías almacenadas y no abre nuevas líneas. Al Norman, quien es en Estados Unidos un fuerte líder en el movimiento anti Wal-Mart, señaló que “lo hecho en México es muy instructivo: ese país fue un campo de experimentación para el método de operación. Adquirieron básicamente almacenes ya existentes, se movieron a través de todo México y ésa se convirtió en la práctica aplicada en otros países, como el Reino Unido, Alemania y Japón. Compró operaciones ya existentes, como para salir sin un rasguño”. En el Reino Unido, Wal-Mart compró la cadena Asda tuvo un efecto devastador. Joanna Blythman, una periodista especializada en alimentos, en su libro “Haciendo compras: El poderoso golpe a los supermercados británicos”, publicado en mayo de 2004, afirma: “Aprendí que los supermercados británicos ahora bailan al compás de Asda, nuestra segunda cadena más grande. Desde 1999, cuando tomó el control el minorista más grande del mundo, la cadena Wal-Mart de Estados Unidos, la estrategia de Asda de 'cada día precios más bajos' desató una guerra de precios en los supermercados, donde resultan perjudicadas las cadenas sin fuerza en su poder de compra. Para mantenerse vivas con Asda, nuestras principales cadenas del Reino Unido deben ser siempre más despiadadas en la manera en que funcionan o bien, se arriesgan a perder su lugar en la cima entre las superpotencias del supermercado”.
Wal-Mart también amenaza a las pequeñas tiendas de países donde incluso ni siquiera funciona. Exprimen a los proveedores urbanos y rurales. Sus tiendas se abastecen con proveedores más baratos provenientes de otros países y no de los productores locales, donde los salarios son bajos y no se respetan los derechos humanos ni los estándares medio ambientales. Se calcula que en el Reino Unido semanalmente cierran 50 tiendas especializadas (carnicerías o panaderías), e incluso algunos granjeros se han suicidado por la crisis que se ha generado en sus economías.
En 1998, el gobierno irlandés decidió regular el tamaño de sus almacenes pese a la presión que ejerce sobre funcionarios oficiales gubernamentales para agrandar el tamaño de sus tiendas. El Diario Reforma en México realizó un estudio en el 2003 analizando las muestras de carne de res, puerco y pollo que entra vía Wal-Mart, Sam´s, etc. Muchas de ellas salieron positivo con E. Coli, Salmonela, y además fueron congelados por más de 9 meses.
David Anderson, profesor asociado de Centre College en Danville, Kentucky, afirma que “los precios artificialmente bajos no mejoran el nivel de vida social, lo único que hacen es que se consuma más de lo necesario comprando artículos que no hacen falta, que se adquieren sólo porque son baratos y porque los apoya la maquinaria de la industria publicitaria de 1,000 millones de dólares anuales.” Anderson agrega que la reducción en los precios tiene un costo en explotación laboral y medioambiental de los países exportadores, de cuyas menores regulaciones se aprovechan empresas como Wal-Mart. En el caso de México, el Frente Nacional contra Wal-Mart acusa a la empresa de “actitudes gangsteriles y hamponas a través del Sr. Raúl Argüelles Díaz González, Vicepresidente de Asuntos Corporativos, ya que amenaza con meter a la cárcel a las personas que se opongan a la construcción de sus tiendas con la complicidad de autoridades corruptas además de levantar actas penales, hasta amenazas de muerte a los opositores.” El Frente afirma que al “Ing. Eduardo Castro Wright, Director General de Wal-Mart en México, de nacionalidad ecuatoriana le solicitamos su orientación para que le informe a la opinión pública sus arreglos fuera de la Ley por defraudación fiscal, violaciones al uso de suelo, leyes ecológicas y las normas de vialidad a nivel nacional.”
Los hábitos de consumo crean, generan y dan vida y sustento a un modelo y sistema económico. El consumo nos hace, nos forma, nos moldea; nos crea valores, costumbres y formas de vivir. No cabe duda de que somos lo que consumimos. Y tampoco cabe duda que otra trinchera de lucha no menos difícil contra el modelo neoliberal y el naciente modelo empresa-nación, será la guerra de los consumidores. Aunque podría ser el talón de Aquiles de las corporaciones, es uno de los asuntos más difíciles de ponerse de acuerdo o convencer. Al hablar de qué comes o qué compras y dónde, la guerra de discusiones y argumentos se desatan para justificar los hábitos de consumo. Quien de el paso a modificar estos hábitos, tendrá una conciencia política más allá de lo que uno se imagina.