29 junio, 2006
En Córdoba, por afecto a la Humanidad
Los días 17 y 18 de Agosto próximos tendrán lugar en Córdoba, sede el CIEC, las Primeras Jornadas Internacionales de Estrategias Macro dese el Humanismo Económico.Luis Eugenio Di Marco, su propulsor y coordinador académico, explica que se propone un debate sobre el papel de la ciencia y la tecnología y las políticas en el contexto del Humanismo Tecnológico.
El objetivo es el de elaborar propuestas en diferentes áreas vinculadas con las estrategias de desarrollo tecnológico, el conocimiento y la innovación en correspondencia con las actuales tendencias de integración que se realizan en América Latina.
Lucho detalla que las concepciones sobre la forma y los objetivos para desarrollar procesos de transferencia de tecnología adoptan dimensiones diferentes. La tecnología y la innovación aparecen dentro de las agendas de la política pública en América Latina no sólo como posibles componentes dinamizadores de la economía y del desarrollo sustentable, sino también como componentes humanizadores, como elementos constitutivos del desarrollo social a nivel colectivo e individual.
Estas nuevas orientaciones colocan los planteamientos ya establecidos en la tesis del tecnoglobalismo. Se hayan en un lugar crítico de la discusión: permite visualizar nuevos caminos para el desarrollo científico-tecnológico y social, lejos de la tesis neoliberal, y dentro del Humanismo Económico, una concepción elaborada desde hace 30 años en el CIEC .
Di Marco insiste en que es por ello necesaria la incorporación de un enfoque interdisciplinario (no sólo económico) de un tema que hasta el presente ha sido abordado escasamente en la literatura. Según la CEPAL, se trata de responder ante la exclusión social y la inequidad; también ha sido generada con base a inadecuadas prácticas para el desarrollo científico y tecnológico.
En el nuevo enfoque se intenta promover esta discusión considerando aspectos temáticos vinculados con la formular políticas en ciencia y tecnología, privilegiando el desarrollo endógeno y, en consecuencia, el de los pueblos (las experiencias de Cuba, Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay).
En suma, destaca el organizador de cinco encuentros académicos mundiales, se trata de ver cómo la nueva concepción en que se sustentarán la tecnología, la innovación y el conocimiento serán componentes humanizadore: de desarrollo social.
24 junio, 2006
Las ideas desde la UBA


La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA(la más numerosa de Latinoamérica) tiene nuevo decano en 2006: Alberto Edgardo Barbieri (50). Este especialista en gerenciamiento de proyectos de salud y consultor en programas de cooperación internacional fue elegido casi por unanimidad. Le toca asumir en una época de fuertes cambios políticos, fuera y dentro de la UBA.
-Por primera vez en 30 años bajó la inscripción de estudiantes en Ciencias Económicas en el país: de 15 a 10 mil en la UBA y de 3.000 a 2.300 en Córdoba. ¿Cómo ve este cambio?
-Creo que es bueno: el porcentaje anterior no era lógico. En los momentos de crisis, cuando no había salida laboral en otras carreras, los estudiantes percibieron que nuestras profesiones eran más flexibles.-Eran tiempos en los que para algunos Ciencias Económicas parecía el centro de la cultura de la bicicleta financiera y la especulación. ¿Puede ser hoy una usina de desarrollo social?-Un país se rige por el objetivo político que lo impulsa. Y la economía o los economistas representamos un engranaje más de esa política. Si la Argentina se decide por la exclusión, hacia ahí irá la economía. Pero también puede contribuir a la inclusión social.
-¿Para esto se necesita reformular la currícula?
-En esta nueva conducción aspiramos a formar estudiantes tengan un sentido reflexivo de su profesión, que sean capaces de captar las necesidades de la sociedad, de prestar servicio y asistencia técnica a organismos del Estado o a organizaciones sociales. Así que necesitamos incrementar los convenios con organizaciones sociales, empresas, sectores de la administración. De todos modos, creo que nuestra currícula está desactualizada en muchos aspectos: nuestros estudiantes deben conocer bien todas las escuelas que existen en Economía: neoliberal, keynesiana, etc. Porque lo peor sería formarlos sin mostrarles que existen distintas alternativas sobre cómo ver la Economía.
-¿Alguna vez sucedió?
-Durante el Proceso sólo se veía economía neoliberal. Hoy tenemos profesores de diversas orientaciones, pero estamos aún en un camino intermedio.-¿Qué va a pasar con el Plan Fénix en su decanato?-El Fénix es un plan estratégico de la UBA con sede en Económicas. y debe profundizarse, incorporando a quienes deseen trabajar en temas nacionales que no se limiten a discusiones económicas. Por ejemplo, la UBA debe ayudar a generar normas básicas para.una buena administración: de las exportaciones, de los sistemas de bases de datos, del trabajo de los bancos. O que podamos ayudar a trazar el perfil de un buen administrador gubernamental, de la administración pública...
El rectorado tiene que hacer participar más activamente a las distintas facultades y a sus graduados. Le doy un ejemplo concreto de esa falta de participación: hoy en la administración de la UBA no hay ningún graduado de Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Y yo le seguro que si hubiera habido un graduado nuestro ahí, los problemas administrativos que hoy enfrenta el rectorado no habrían sucedido. Lo digo en defensa de las incumbencias profesionales y lo defiendo: los egresados de la UBA seguimos siendolos mejores.
17 junio, 2006
Concretando la Esperanza: Michael Albert

Esta es la Introducción a "Realizing Hope", de Michael Albert.El famoso y muy influyente economista británico John Maynard Keynes escribió “[El Capitalismo] no es un éxito. Tampoco es inteligente, hermoso, justo, virtuoso ni cumple lo prometido. En pocas palabras, nos desagrada y hemos comenzado a despreciarlo. Pero al preguntarnos con qué reemplazarlo, nos sentimos extremadamente perplejos”.
Supongamos que superáramos el estado de perplejidad de Keynes y lográramos una economía poscapitalista deseable. ¿Qué cambios serían necesarios en esta nueva economía? ¿Qué características debería esta nueva economía incorporar que armonizaran con las innovaciones extra-económicas? ¿Cómo afectarían las amplias perspectivas futuras a las actuales estrategias de cambio?
Las sociedades deben resolver litigios, enfrentarse a la criminalidad, establecer normas y reglas compartidas y realizar esfuerzos colectivos. ¿Cómo repercutiría la nueva economía participativa sobre las funciones políticas? ¿Cómo podrían las nuevas estructuras políticas afectar a una economía deseable?Las sociedades están compuestas de mujeres y hombres que nacen, maduran, envejecen y mueren. ¿Qué efecto tendría la economía participativa (o parecon [forma abreviada en inglés]) sobre las relaciones entre los sexos, los modos de convivencia, métodos de procreación, estilos de crianza y el contenido y práctica de socialización de las nuevas generaciones? ¿Qué exigencias plantearían las mejoras en las relaciones familiares a una economía participativa?
Las personas tienen una esperanza de vida prolongada y pasan por distintas etapas generacionales. ¿Qué repercusión tendría la economía participativa sobre las relaciones intergeneracionales? ¿Qué exigirían unas nuevas relaciones intergeneracionales sanas a una economía participativa?Las personas desarrollan diversas culturas y forman comunidades culturales, raciales, étnicas y religiosas. ¿Qué consecuencias tendría una economía participativa sobre las comunidades culturales? ¿Cómo podrían unas relaciones innovadoras entre comunidades culturales afectar a las estructuras económicas?
Las sociedades existen en el contexto de otras sociedades. ¿Favorecerá una economía participativa la guerra o la paz, la rivalidad o la cooperación, la equidad internacional o la creciente desigualdad? A su vez, ¿cómo afectarían las nuevas relaciones internacionales a las estructuras económicas?Las economías existen en la naturaleza. ¿Conduciría una economía participativa a desastres medioambientales? ¿Daría lugar a políticas medioambientales sabias?
¿Cuál sería la repercusión que tendría una economía participativa sobre otras especies, de las más pequeñas criaturas unicelulares hasta las más grandes como los elefantes y las ballenas, de los bichos letales a los nutritivos, de las plantas invasoras a aquellas que alimentan, y de las mascotas que amamos a los predadores a los que tememos? ¿Qué impacto tendría una economía participativa sobre las especies no humanas, y ¿qué repercusión tendría sobre una economía participativa la priorización de políticas ecológicas y dirigidas a otras especies acertadas?Los científicos llevan mucho tiempo estudiando nuestro mundo, desde las callejuelas por las que transitan las minúsculas partículas subatómicas hasta los gigantescos panoramas extragalácticos. ¿Cómo afectaría una economía participativa al conocimiento y las actividades científicas? ¿Qué consecuencias tendría una práctica científica sana sobre una economía participativa?
La humanidad utiliza el conocimiento científico, además de las habilidades técnicas que surgen de la experiencia, para crear tecnologías destinadas a la producción, viviendas, locomoción, salud, entretenimiento, etc. ¿ Una economía participativa aceleraría o crearía obstáculos al desarrollo tecnológico? ¿Qué dirección, contenido y uso tendría la tecnología? ¿Qué consecuencias tendrían las innovaciones tecnológicas deseables sobre una economía participativa?
La salud es importante. Las economías afectan directa e indirectamente a nuestros cuerpos y mentes. ¿Cómo afectaría una economía participativa a la medicina y la asistencia sanitaria? y ¿qué exigencias plantearía a una economía participativa la existencia de una sociedad sana?Las personas necesitan educarse. Una economía participativa, ¿daría lugar a la mejor pedagogía posible o limitaría nuestra inventiva pedagógica? ¿Qué impacto tendría una pedagogía deseable sobre una economía participativa? ¿Cumpliría una economía participativa con los requisitos educativos de admisión y graduación?¿Y qué decir respecto de la información? ¿Qué repercusiones tendría una economía participativa sobre el contenido y proceso periodístico? ¿Qué exigencias plantearía un periodismo deseable a una economía participativa?Los seres humanos participan en actividades artísticas visuales, auditivas, textuales y táctiles. ¿ Una economía participativa, facilitaría la creación artística o reduciría la calidad artística? ¿Qué exigiría una economía participativa a los artistas? ¿Qué exigiría la creatividad artística a una economía participativa? ¿Empeorarían o mejorarían los deportes en una economía participativa? ¿Qué ocurriría con la competición en las áreas de actividad no económicas, teniendo en cuenta que existiría una economía que fomentaría la cooperación en lugar de la competencia? ¿Qué exigirían las actividades deportivas no competitivas deseables de una economía participativa?Finalmente, ¿qué nos dice una economía participativa sobre quiénes son los agentes de cambio social y quiénes es de esperar que se opongan al cambio social? ¿Qué nos dice respecto de las exigencias, argumentos, pruebas e inspiración necesarias para crear una oposición duradera? ¿Qué nos dice sobre las características que nuestras organizaciones deberán incluir para alcanzar las metas deseadas en lugar de lograr resultados que más tarde terminaríamos repudiando? ¿Qué relación existe entre una economía participativa y el marxismo, anarquismo y otros enfoques económicos y de cambio social?¿Cómo analiza una economía participativa su propia falibilidad? ¿Cómo se relacionará una economía participativa con sus defensores y los críticos de la misma? ¿Recibirá una economía participativa de buen agrado críticas y sugerencias de cambios, incluyendo renovaciones? ¿O tenderá en cambio a ser defensiva, inflexible e incluso sectaria?El primer objetivo de mi libro Realizing Hope es de señalar los méritos sociales de una economía participativa en un contexto amplio e invitar al lector a realizar un análisis más profundo de las relaciones que existen entre una visión y estrategia económicas y otras esferas de la vida social. El segundo objetivo es de incitar e incluso modestamente ayudar a generar propuestas de visión y estrategia válidas en cada una de las áreas que trato en el libro.
Michael Albert, activista, escritor y codesarrollador del sistema económico llamado economía participativa o Parecon
10 junio, 2006
Propuesta: la teoría de las comunidades
A partir del individuo se concibe la persona: es decir, la unidad humana en sociedad. Se es persona cuando de lo individual surge la relación con otro humano.Comunidad es la calidad de común que tienen las relaciones humanas. O sea, dos o más personas vinculadas en un momento por intereses compartidos.
Las comunidades que en nuestro idioma se reconocen como familia, ciudadanía, religión, nacionalidad, hinchada, son algunos de los ejemplos.
Las comunidades son las células del tejido social.
Todo reconocimiento de nuestra realidad debe respetar ese concepto.
Interpretar aconteceres locales o mundiales, presentes o históricos es un ejercicio que necesita de esa entidad.
Cuando vulgarmente se recurre a expresiones como “los norteamericanos invadirán Irán” se deberá decir: “la comunidad que ejerce el poder y determina básicamente la política estadounidense proyecta invadir Irán”.
Existe un orden mundial de comunidades sobre el que se estructura la humanidad. Se da una jerarquización correlativa al número de componentes comunitarios. Un credo religioso, el apasionamiento por un artista o un atleta de renombre internacional pueden constituir comunidades de gran extensión.
Una misma población genera comunidades en ordenamientos verticales y horizontales.
Como se indicó, comunidad significa interrelación de intereses humanos dada en un momento determinado (y que puede perdurar o no) y que coexiste con otras comunidades en expresión de diferentes móviles: armonía, beligerancia; dominación, sometimiento; temporariedad o perpetuidad, etcétera.
Toda curiosidad orientada a lo social deberá reconocer ese atributo de comunidad para no caer en la vulgaridad de generalizaciones que estorban o anulan la inteligencia correcta.
En nosostros, cada vez que se refresca una característica de los bahienses se está generalizando un atributo del sector que predomina en esa manifestación señalada. “Los bahienses son cerrados”, por ejemplo, haciendo referencia a una probable forma de ser de la gente de la comunidad más relacionada con lo foráneo.
Cuando Steven Spielberg, en “Munich”, sorprende denunciando que un sector del poder israelí se impuso sustentar la existencia del estado en la fuerza, señala a una porción de la sociedad israelí que presuntamente alienta la predisposición bélica por encima de aquellas comunidades que pregonan una coexistencia pacífica.
Algo parecido se da con la voluntad imperial del gobierno de G.W. Bush, al cual se pudo llegar a acusar de autoatentar (en relación al fatídico 11 de setiembre neoyorquino) para promover la acción armada contra los oponentes árabes.
En general, las estrategias de concertación política significan promover un acuerdo entre las comunidades en pos de una unidad superior.
Toda vez que se pretende originar una comunidad más elevada se arriesga en la debilidad democrática porque se desalienta la participación. Los mecanismos de la representatividad se asientan sobre comunidades progresivamente deshumanizadas. Con ello se intenta afirmar modos de dominación y sometimiento.
La comunidad terrateniente, aliada a la religiosa, a la industrial, la gremial, han dado pie en la historia nacional a las alternativas de dominación perdurable o a los ajustes de estado toda vez que encontraron obstaculizada o restringida su capacidad de mando.
Un proyecto de repoblamiento como el de la Fundación Argentina Siglo XXI (década de los 1980) estableciendo ocho ciudades modelo repartidas en todo el territorio, igualadas en posibilidades culturales, industriales, agrarias, etc., ha tenido en cuenta el concepto de comunidades desde una perspectiva de recomposición y progreso nacional.
Es similar el caso del modelo corporativo peronista de los 50 y los 70, fundado en la institucionalización de todas las comunidades políticas argentinas (la sindical, especialmente).
Autor: Julio Raitzin
04 junio, 2006
Haití pesa en la conciencia de la Humanidad
La imagen de los haitianos revolviendo los basurales de los alrededores de Puerto Príncipe que recorrieron el mundo es tal vez la mejor metáfora del actual momento político, social y económico de ese pequeño país caribeño que cuenta con el nefasto récord de ser el más pobre de toda Latinoamérica. Su fuerza metafórica no está en el hecho de que miles de personas necesiten buscar su comida entre los desperdicios de otros –se sabe que, aunque se trata de imágenes dolorosísimas, el capitalismo occidental ya ha decidido hace mucho tiempo anestesiarse ante la miseria de millones de seres humanos– sino porque lo que hallaban en los basurales eran urnas repletas de votos a favor de René Préval, el candidato preferido por los humildes de la isla.El mensaje era inequívoco: la democracia en Haití anda por esos basureros, es poco más que un desperdicio. Sin embargo, está allí, en esos rincones donde miles de personas van a buscar su sustento. Acaso como si la democracia fuera un alimento para los nueve millones de haitianos que sufrieron más de 30 golpes militares en sus 200 años de historia o, paradójicamente, como si ese fuera el lugar obligado para una democracia que no resuelve los principales problemas del 80 por ciento de los habitantes que viven sumidos en la pobreza.
Pero la situación precaria de Haití no es nueva. Cuenta con una historia de dos siglos de olvido y de confinamientos. Este país pequeño que ocupa un tercio de la isla dominicana había sido la perla de la Francia colonial: abastecía con su mano de obra esclava a toda Europa. Ya lo había explicado Montesquieu en El espíritu de la leyes: “El azúcar sería demasiado cara si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros de los pies a la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima”. Pero a esos negros se les ocurrió en 1803 avergonzar a las tropas napoleónicas y proclamar no solo su independencia –la primera en tierras latinoamericanas– sino también la abolición de la esclavitud, cosa que no habían hecho ni los Estados Unidos con su pomposa declaración de los derechos del hombre.
El mundo blanco asumió el golpe, pero no perdonó: condenó a Haití a un siglo de ostracismo. Nadie reconoció su independencia y ningún país comerció con esos negros que habían optado por enarbolar su dignidad. El reino de este mundoDe Haití se acordaron recién en 1915 los Estados Unidos para invadirla hasta 1934, cuando se retiraron “oficialmente”, no sin antes asegurarse el cobro de todas las deudas del CitiBank, vaciando las arcas del gobierno, y derogar el artículo constitucional que prohibía enajenar las plantaciones a los extranjeros.
Luego se sucedieron una serie de dictaduras militares hasta que en 1957, Francois “Papa Doc” Duvalier es elegido por su plataforma de reforma social y nacionalismo negro. Pero instauró una dictadura hereditaria que recibió en 1971 su hijo de 19 años, Jean Claude Duvalier, depuesto en 1986, por otra dictadura militar que prometió elecciones que se realizaron finalmente en 1991, cuando accedió al gobierno Jean Bertrand Aristide.
Este ex sacerdote de la Teología de la Liberación fue destituido un año después por los sectores dominantes con apoyo de EE.UU. Pero tres años más tarde, el mismo Aristide fue repuesto en la presidencia, esta vez de la mano de Washington. Por primera vez en la historia, se produce una sucesión democrática y Préval gobierna entre 1996 y 2001. Luego de las elecciones retorna al poder Aristide, quien es echado en 2004 por una pueblada que causó cientos de muertos y que bien aprovechó el gobierno de George W. Bush para inundar la isla de marines.
El 7 de febrero pasado, luego de dos años de gobierno ilegítimo, ganó las elecciones Préval, el candidato del partido popular. Sin embargo, durante casi una quincena los factores de poder –la oligarquía blanca (que es apenas el 5 por ciento de la población), las empresas multinacionales y las misiones extranjeras digitadas por los Estados Unidos– intentaron forzarlo a un ballotage ilegítimo e irrisorio (Préval ganó por el 48, 7 por ciento contra el 11,7 del derechista Leslie Manigat). Finalmente, el jueves 16 fue proclamado presidente Préval.
Así, se logró salvar de un nuevo incendio a este país de 9 millones de habitantes, con una tasa del 5,6 por ciento de infectados de HIV, con dos tercios de la población sin trabajo, con ocho de cada diez personas debajo del umbral de la pobreza y un analfabetismo del 48 por ciento. Esto es Haití, donde las miserias relatadas por Alejo Carpentier en El reino de este mundo son llevadas al paroxismo.
El economista Camille Chalmers (foto), coordinador de la Plataforma Haitiana por el Desarrollo Sostenible, habla del reciente proceso electoral y analiza los motivos reales de la invasión militar en el contexto de la política exterior estadounidense:
–¿Cómo han cambiado la doctrina y los objetivos proclamados por las fuerzas imperialistas, y qué características asume su modo de ejercer el poder?–En este momento de crisis, el control directo sobre las materias primas estratégicas es fundamental para asegurar la dominación imperialista. Hay nuevas fronteras de acumulación como la biodiversidad, los recursos genéticos y los servicios públicos. Estamos viviendo momentos muy difíciles en los países del sur: profundización de la pobreza, polarización, desplome de las estructuras productivas, del precio de las materias primas, intercambio cada vez más desigual.
Un momento muy difícil después de 20 años de aplicación de ajustes estructurales que destruyeron nuestros países. Haití es un ejemplo muy claro. En el 72 era un país autosuficiente. Hoy en día estamos importando el 82 por ciento de nuestro consumo de arroz de los Estados Unidos. Se están desplazando trabajadores, creando desempleo y migración a las ciudades, creando zonas de extrema pobreza. Esta situación de destrucción económica estuvo acompañada también por un proceso de destrucción institucional, porque en el paradigma neoliberal, el Estado debe ser destruido. Todo esto lleva a una quiebra institucional y a una pobreza creciente.
Es importante ver que hay un proceso de fabricación del caos, para llegar al diagnóstico de que “este Estado está quebrado, y por ello necesita una intervención militar extranjera”.–¿Cómo analiza la situación haitiana desde la perspectiva de la movilización popular?–En el 86 surgió un movimiento popular muy potente, que logró el derrocamiento de la dictadura duvallierista. Hasta el 91 tuvimos un florecimiento del movimiento popular, que llevó a la subida al poder por vías electorales de Jean-Bertrand Aristide, que en ese momento representaba a ese proceso de movilización. Siete meses después, un golpe de Estado apoyado y financiado por los Estados Unidos, detuvo el proceso y en tres años, del 91 al 94, se hace una sistemática destrucción de este movimiento popular.
Destrucción física a través de asesinatos políticos –más de 5000. muertos–, masacres en algunas comunidades campesinas, desplazamientos masivos y la organización programada de la emigración de los dirigentes populares más importantes. Hubo un proceso de desestabilización del movimiento popular, lo que explica que, cuando regresa Aristide, en el 94, lo hace en un contexto político distinto, en el que el control, el juego político, lo tienen los Estados Unidos y la oligarquía del país. Esto explica los límites y los errores de su gobierno, que pierde la orientación básica del 91 y hace una alianza con el imperialismo, aplicando algunas de las medidas más severas de ajuste estructural.
Cuando el imperialismo se dio cuenta de que había un proceso de reconstrucción del movimiento popular en 2004, decidió intervenir, interrumpiendo el proceso de movilización, sacando a Aristide violentamente del país e imponiendo un gobierno provisional totalmente anticonstitucional, que está al servicio de sus objetivos

